EDITORIAL

Gutiérrez marcó fuerte la cancha en el principio del año electoral

Tres acciones de gobierno claves apenas comenzado el 2017. La pelea y la conciliación se alternarán durante este año, por lo menos hasta la realización de los comicios municipales capitalinos.

Con el año nuevo en marcha, lo está también la política más aguda y visceral, vitalizada por ese fenómeno digestivo de la sociedad que son las elecciones. En Neuquén, se avizora una fuerte contienda, por ahora, entre MPN y Cambiemos, y sugestivamente las primeras acciones de gobierno del año tuvieron que ver con ese contexto, pues el partido que conduce el gobernador Omar Gutiérrez le marcó fuerte la cancha al sector conducido por el intendente capitalino, Horacio Quiroga.

Gutiérrez y Quiroga son la referencia central de la disputa política del año, que se concentra en la capital. El otro es Ramón Rioseco, que –si bien está en otro nivel, con ganas de ascender, pero todavía postergado- apunta a que el año no pase inadvertido para sus ambiciones. Resta todavía saber el peso que tendrá el peronismo, con el Frente para la Victoria en plena redefinición, y con la vieja pugna entre el parrilismo-K y el resto, todavía sin resolver.

Gutiérrez anotó tres porotos para su lado de la mesa durante la semana que pasó, y que marcó su retorno de unas cortas vacaciones. Convocó a una mesa de intendentes de la Confluencia para no seguir soslayando con informes y opiniones sesgadas el grave tema de la contaminación de los ríos: con esa jugada, le marcó un cauce político a una protesta social que crece, avanza y seguirá creciendo. Se reunió con el ministro de Justicia de la Nación, Germán Garavano, y anunció como un hecho que se concretará en poco tiempo el traspaso, mediante un canje, de la cárcel U9 a la de Senillosa. Es otro avance importante, sobre todo para el MPN, que sueña con imponerle su concepto de ciudad al intendente que es a la vez el rival político más fuerte. Y finalmente, lo más gravitante: este martes, según se ha confirmado, asistirá a los anuncios presidenciales de inversión en Vaca Muerta, un acto que será en realidad la exposición de los planes refrendados por Mauricio Macri a desarrollar para el gas no convencional de los yacimientos neuquinos.

Es significativa esta acumulación coyuntural de puntos para el tablero político neuquino. En principio, también lo es para el mundo interno del MPN. Gutiérrez subió un escalón en el momento más difícil, y esto posiblemente respalde su perfil de conducción en un proceso –el de este año- en donde se juega mucho, porque las circunstancias han determinado que la elección capitalina adquiera una connotación superior, una importancia que en otras ocasiones estuvo relativizada por otras cuestiones.

Hay que decir que, sin embargo, no hay certezas todavía. La situación neuquina está sostenida por alambres precariamente enlazados. Un viento fuerte, un estornudo en el gobierno nacional, un cambio internacional de circunstancias, puede tirar todo al diablo. Es así porque la dependencia de la renta petrolera no se ha reducido, sino, al revés, se ha potenciado, por una línea que el gobierno provincial no oculta, y que está dispuesta a correr riesgos altos para defender el modelo de distribución desde el Estado que edificó, con altibajos, el MPN desde 1963 en adelante.

En la coyuntura, Gutiérrez tiene su aliado más firme en ese sector, precisamente, el del petróleo. El senador Guillermo Pereyra ha cerrado filas con el Gobernador desde hace un tiempo. La negociación con el gobierno nacional y las empresas petroleras se ha hecho en conjunto, y se sigue en ese camino. Por eso el martes será importante, porque se evidenciará el primer paso, y a la vez el primer fruto, que es consecuencia de esa larga, paciente, y muy tensa negociación. En Neuquén se ha notado esta línea, en la explosión semi-provocada de conflictos en Halliburton y Schulmberger. Allí, trabajó el Partido Obrero y otras organizaciones de izquierda, que afanosamente buscan penetrar el corazón del proletariado mejor pago de la Argentina. Vendido mediáticamente como "disidentes” de la conducción sindical de Pereyra, el tema va un poco más allá, y así ha sido interpretado políticamente tanto desde el gobierno nacional como desde el provincial. Por eso el tema quedó en la resolución de Pereyra, quien no tuvo mayores problemas en conseguir la intervención de Jorge Triaca, para poner disciplina en el asunto y encuadrar a empresas y protestantes en el contexto de la conciliación obligatoria, y del plan general ideado y ya consensuado, que comenzaría a aplicarse después del 24 de este mes.

Así, en poco tiempo, se ha demostrado una vez más que la política va y viene, recorre posiciones que nunca son fijas. Desde ese momento, en Villa Traful, en el que Mauricio Macri le reiteró al MPN que tiene "una deuda” con la provincia, haciendo explícita mención a su larga hegemonía y criticando su concepción de desarrollo; a este otro momento, en el que aparecerá el líder nacional de Cambiemos, con el presidente del MPN, anunciando el plan de inversiones para recuperar el autoabastecimiento de gas en Argentina, han pasado solo unos pocos días. Así será: confluencia y separación irán juntos, todo el tiempo, todo este año, o por lo menos, hasta que se realicen las elecciones municipales capitalinas.

Rubén Boggi

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