Las primarias, en medio de la fría tormenta

Los actos de lanzamiento. La estrategia y la polarización triangular. La tormenta de nieve y sus efectos políticos.

En la campaña primaria no se juega más que el posicionamiento final rumbo a los comicios verdaderos, los de octubre. Será una campaña larga y sin interrupciones, con ese acto, la votación del 13 de agosto, en el medio, a manera de encuesta oficial, una en la que deberemos participar obligatoriamente y al mismo tiempo, pagarla.

Mal negocio para los intereses populares, culto a la secta política, elogio del raro capitalismo atrasado que vivimos los argentinos, las PASO no tendrán larga vida, si prima el raciocinio por sobre los minúsculos intereses coyunturales.

En la coyuntura, el MPN comenzó por el final de la sinfonía, con un acto masivo a toda orquesta, que trabajó en cada barrio y desde cada dependencia estatal. Al otro día, el gobernador Omar Gutiérrez salió a hablar en los medios, aprovechando el momento, para destacar un rasgo de la coyuntura que el MPN pretende llevar al debate ideológico: reivindicación de su populismo desarrollista, para enfrentar al neoliberalismo también desarrollista, que encarna, según este enfoque, el presidente Mauricio Macri y su virrey neuquino, Horacio Quiroga.

El punto de toque fue el de la resolución de conflictos sociales que tienen que ver con la economía y el empleo. Gutiérrez exaltó lo que hizo su gobierno y también la acción de la justicia, en el conflicto con final "feliz” de las obreras textiles; y también que se haya conseguido que YPF tomara posesión de sus instalaciones gracias a que se destrabó el bloqueo ejercido por los mapuches Campo Maripe.

"Ese es el camino, el del diálogo, la articulación del Estado con los privados”, dijo el Gobernador. Y no descartó que la misma receta se aplique (se siga aplicando) a otras situaciones, como la que viven actualmente las plantas industriales ceramistas, empezando por Fasinpat: no arriesgó definiciones concretas, pero mantuvo la receta: articular el respaldo estatal a las fuentes laborales, con la posibilidad que abre el interés de capitales privados atraídos por el impacto mediático de Vaca Muerta.

El "permiso” otorgado por los Campo Maripe, sometidos a sesiones de diálogo intensivo con el ministro de Ciudadanía, Gustavo Alcaraz, es bien visto también desde la industria, aunque se lo contextualiza en una realidad que deja a medio camino el neoliberalismo con sus recetas y el populismo con las suyas: tal vez no hubiera sido posible el resultado de ese diálogo, se masculla, sin la presencia previa, firme aunque prolija y sin represión, de Gendarmería en esos yacimientos. "De última –se dice- ojala que sirva para trasparentar todo, para terminar con los acuerdos ocultos”; al tiempo que se enfatiza en que no hubo cesión alguna de parte de las empresas. Es decir, esta vez no pagaron un peso ni comprometieron nada que no sea fijado por las leyes vigentes.

Todo esto ocurre, como se sabe, con una tormenta de nieve como telón de fondo al sur y al oeste de la provincia. Esa tormenta no es inocua, porque despierta conciencias ciudadanas, que es lo mismo que decir, algunos enojos hacia la realidad real. "No estamos preparados para estas cosas, es evidente”, se ha dicho desde San Martín, desde Junín de los Andes. La nieve obligó a un trabajo descomunal del EPEN, de Vialidad, del Ejército y Gendarmería, y por supuesto, de un montón de gente no representada en una organización concreta. Pero ese trabajo no pudo ocultar que ante la primera nevada fuerte tras muchos años de sequía, colapsó rápidamente una región entera, que quedó sin vuelos, sin luz, sin agua en muchos casos, sin transportes posibles, y de cara, en definitiva, a la fragilidad frente a la naturaleza. Es un costo político que pagará el gobierno del MPN, inexorablemente, aunque no tenga la culpa. Así como el de Quiroga pagó el de la lluvia del 2014.

El cuestionamiento es concreto y la oposición al MPN lo juega en dosis, temeroso de agarrar temas concretos para los que tampoco tiene solución. Pero habla, fundamentalmente, de la imprevisión. ¿De qué sirve tener generadores, si te quedás sin combustible para hacerlos funcionar? ¿Por qué te quedás sin agua cuando se corta la luz? ¿Por qué pasa más de un día entero sin energía eléctrica? ¿Por qué no funcionan los teléfonos? ¿Por qué no hay internet? Todo esto frente a una nevada que no fue apocalíptica, sino abundante. Algo que ha pasado muchas veces. Tal vez, lo que se constató, es precisamente eso: lo mismo que en Neuquén con la lluvia, pasa de vez en cuando, y siempre produce el mismo efecto. Claro síntoma de que no se corrigen defectos.

En este contexto que mezcla naturaleza, infraestructura, desequilibrios sociales y continuidad de economía inestable, está claro que en lo político estrictamente la polarización que implica ansias de diferenciarse enfrenta al MPN con Cambiemos. Horacio Quiroga, que este sábado anduvo haciendo campaña, no teme los embates del partido de Gutiérrez, Sapag y Figueroa (corrido de la escena), en buena medida porque sus definiciones, fueron liberales antes y no solo ahora. En Quiroga la coherencia no la dan sus pertenencias ocasionales a frentes políticos, sino su propio manual de estilo, que siempre aborreció de la demagogia, el populismo, la política de subsidios eternos, y otras características de la escena nacional a las que el MPN no le ha esquivado, sino, por el contrario, respaldado habitualmente.

Fuera de este eje entre oficialismos, hacen lo que pueden el Frente Neuquino de Ramón Rioseco y la Unidad Ciudadana de Darío Martínez. Son las dos vertientes en que se dividió el kirchnerismo neuquino, van por separado, y solo una de ellas quedará en el podio tras la primaria de agosto.

Rubén Boggi

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