EDITORIAL

Miran a noviembre, que puede ser un mes clave

El 23 de noviembre vence la ley de emergencia que impide desalojar tierras ocupadas por mapuches.

Si las elecciones del 22 de octubre son importantes, lo que vendrá después tal vez lo será más. Es que, independientemente del resultado que arroje la contienda, hay cuestiones importantes para Neuquén que están ubicadas en la agenda de noviembre. Por ejemplo, el proceso final para adjudicar la zona franca en Zapala, a la que algunos funcionarios ya ven como la llave que posibilitará revitalizar la economía en estos tiempos modernos y agitados.

Lo más importante, y Neuquén se está preparando para ese momento, tiene que ver una vez más con Vaca Muerta. Ahora, en relación a una coyuntura que –potenciada por la cárcel de Jones Huala y la desaparición de Santiago Maldonado- instaló la cuestión mapuche en el centro de la escena nacional e internacional.

Hace apenas unas horas, la agencia internacional Reuters difundió un cable que le puso énfasis y relieve global a una presunta posibilidad de parálisis para el desarrollo de Vaca Muerta, en función de la influencia que tiene la cuestión mapuche y su disputa por tierras que hacen a su pretendida posesión ancestral. Reuters dijo más o menos lo mismo que se ha dicho por aquí hasta ahora, pero ese cable comenzó a mostrarse como un documento testimonial clave desde las gerencias de las empresas petroleras, precisamente por el contexto enrarecido que ha potenciado el dramático y desgraciado hecho de la desaparición de Maldonado.

En esa nota, se insiste en lo que este diario anticipó hace unos meses: hay un antes y un después con el tema mapuches-tierras a partir del cambio de conducción en YPF, relacionado a su vez con la gestión de Mauricio Macri, y fundamentalmente, con la demostración de las potencialidad extraordinaria que tienen los yacimientos no convencionales de la cuenca neuquina.

¿Qué pasará en noviembre? En ese mes, precisamente el 23, vence la Ley 26.160, que fuera sancionada en 2006, declarando la "emergencia en materia de posesión de las tierras que ocupan las comunidades indígenas originarias del país”. Esa ley, calurosamente respaldada durante la hegemonía kirchnerista, fue prorrogada en 2013 hasta este año, y solo se opusieron 12 diputados, entre ellos, los del MPN, que ya comenzaban a diferir con muchas de las iniciativas o costumbres políticas K. El MPN se opuso por la peligrosa incidencia directa que representa el artículo 2º de la norma que ahora vence, que suspende "la ejecución de sentencias, actos procesales o administrativos, cuyo objeto sea el desalojo o desocupación de las tierras” que estén en discusión con pueblos originarios.

Esa Ley, concretamente, es la que impide desalojar tierras que se hayan ocupado por acción de comunidades mapuches o que se reivindican mapuches. Este tema está en el corazón de Vaca Muerta, clavado como una estaca, y el gobierno del MPN pretende ahora no estar solo, a través de sus representantes en el Congreso, para proceder a su finalización en cuanto a emergencia se refiere. Allí se apunta, porque de hecho ya hay presentados en el Congreso proyectos para seguir prorrogando la ley, que fue prorrogada ya dos veces: el 11 de diciembre de 2009, y el 21 de octubre de 2013.

Cuando se sancionó la 26.160 que rige ahora hasta el 23 de noviembre de este año, la entonces diputada nacional Alicia Comelli (hoy subsecretaria de Derechos Humanos de la Provincia) argumentó en su contra afirmando que la iniciativa estaba destinada "a generar más problemas que soluciones”, a tal punto que podrá "afectar seriamente los intereses de la Nación”. Palabras más, palabras menos, es lo se dirá ahora, si es que se llega a la instancia de un nuevo debate por la prórroga, antes del 23 de noviembre. Porque también puede pasar que, con un Congreso cambiado por las circunstancias políticas, se deje caer sin mayor resonancia una ley que, tal como se han dado los hechos, pone puntos suspensivos directamente sobre el derecho a la propiedad, tanto estatal como privada, en el país, en territorios claves para su desarrollo.

"Creo que en el país hay lugar para todos, aunque tal vez no para los que, con un barniz de resistencia o protesta social persiguen en realidad la creación de verdaderos enclaves políticos donde no rijan las leyes argentinas”, dijo Comelli en 2013, en un discurso que parece una profecía acerca de lo que sucedería después del cambio de gobierno en diciembre de 2015, cuando comenzó a avanzar, desde el sur, una radicalización mapuche muy parecida a la que sufre el gobierno de Michelle Bachellet en el sur de Chile.

Así, noviembre será un mes importante. De hecho, puede ser, ese mes que precede generalmente más al fin que al principio, una bisagra en muchos temas, en los que ahora parece empantanarse el país, a medio camino entre la determinación del progreso y la inercia del amor culposo al cómodo atraso.

Rubén Boggi

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