La YPF de Nielsen

El desafío de Nielsen y el nuevo paradigma petrolero

El viernes se desveló el misterio sobre quienes conducirán los temas de economía y energía en la nueva gestión. Nombres nuevos y algunos conocidos. Cada uno tendrá la difícil misión de alcanzar objetivos de las áreas sin chocar entre ellos. El rol de YPF será diferente, su conducción esta en manos de un embajador, economista y político.
lunes, 09 de diciembre de 2019 · 12:00:00 a.m.

Alberto Fernández dio a conocer el viernes pasado su gabinete y con ello envió mensajes claros a cada sector. Por un lado, designó a Martín Guzmán como Ministro de Economía. El hombre viene de asesorar a la Asamblea General de la ONU en temas de reestructuración de deuda soberana tendrá la misión de llevar adelante un programa de reestructuración de la deuda pública y estabilizar -al mismo tiempo- los indicadores macroeconómicos.

Por otro lado, el flamante Secretario de Energía será el misionero Sergio Lanziani. Esta cartera llevará adelante -probablemente- los cambios más importantes que afectarán a las empresas del sector energético. Como para visualizar el cambio de paradigma, existe una importante diferencia conceptual entre la gestión Aranguren-Lopetegui y el nuevo Secretario de Energía. Para el ingeniero egresado del Instituto Balseiro “la energía” es un recurso estratégico y un servicio público esencial, mientras que para la gestión que termina el 10 de diciembre, la energía es solo una mercancía.

La estrategia es clara y contundente. Con estos dos nombramientos se enviaron mensajes al sector financiero y energético. El primero expresa el deseo de pagar en otros términos; mientras que el segundo, define la energía como “recursos y servicio”.

Dos mensajes que, según algunos economistas, retrasarían las inversiones generando una mayor desaceleración de la actividad en Vaca Muerta. Lo cierto es que al consultar a los referentes de las principales compañías éstos prefirieron el silencio y el bajo perfil; por lo menos, hasta tener más información que les permita construir una posición corporativa.

Hasta aquí, Alberto Fernández planteó los lineamientos por donde transitará la principal estrategia de su gobierno sin dejar de enviar un guiño a los inversionistas petroleros. Nombró a Guillermo Nielsen, economista y político, al frente de la petrolera estatal YPF.

Desde hace semanas que el ex secretario de finanzas está tomando contacto con varios representantes de empresas petroleras. Se interiorizó de las oportunidades, la incertidumbre que tienen los directores de algunas corporaciones y las oportunidades que existen por delante.

El presidente electo lo designó en YPF con misión de implementar, por un lado, un programa de inversión para Vaca Muerta; y por otro, posicionar a YPF en el mercado global a través de las exportaciones.

El economista y exembajador sabe que primero tiene que incorporar un CEO reconocido y con suficiente peso en la industria, rediseñar la estructura y ajustar las conductas corporativas de la organización. Nielsen entiende que para atraer inversiones tiene que repuntar los balances y generar credibilidad en los inversionistas.

 

Para entender como recibe la YPF solo hace falta observar la tendencia de los ADRs. El pico más alto que registró el papel de la empresa de bandera se registró en abril del 2017, para luego iniciar una franca declinación que lo llevó a perder el 37% de su valor en el mercado norteamericano.

Otros aspectos que Nielsen tendrá que observar y corregir son la pérdida de más de $ 23.000 millones que tuvo en los primeros nueve meses del año, el incremento de los gastos operativos de las áreas de Marketing y Fundación y la justificación del aumento del 14,5% de personal entre abril del 2016 -con 20.600 empleados- y noviembre de 2019 -con 23.600 empleados directos-. Todos indicadores que tenderán a generar confianza y credibilidad en los inversionistas

Entender los números será importante, pero lo más importante para este gobierno será la gente y su entorno. La nueva gestión de YPF también tendrá la misión de poner foco en procesos y el personal con el sencillo objetivo de evitar accidentes fatales, “incidentes” ambientales, desinversión en exploración, conflictos con comunidades, mala relación con los sindicatos y disconformidad de las cámaras empresarias locales. Algo que la actual administración paso por alto durante los cuatro años de gestión


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