Nido de la Tierra

La Villa es bella

Piedras milenarias devoradas por pinos, amadas inmortales, volcanes que duermen en lagunas, montañas que tragan boas que tragan elefantes, duendearios, viento blanco y sombras cerúleas . Villa Pehuenia, la aldea de montaña con la que la soñamos, cuando soñamos.
jueves, 13 de junio de 2019 · 12:00:00 a.m.
Por Mime Mascaró 
Ph de tapa: Milenaria, obra por Ximena Diaz,@ximenadiaz42

 

Pehuenia está bendecida por la belleza. También por la mística.Hay algo, entre portal, licencia literaria, agujero de gusano, que le permite todo. Un viaje por Pehuenia es una cruzada poética.

Ph: Cristian Duarte, @arte_en_silencio

 

Caminar sin rumbo por la aldea es trazar a pie relatos imposibles. De detenernos en cada esquina; de cada una, emergería su cuento fantástico.Y estos, son algunos que nacieron de mi andar.

 

Paisaje #17. Acuarela por Jesús Sarroco, @fkshisus.art. 

 

 

Tus cenizas volarán por estos bosques  

 

 

Una placa duerme en el bosque 

 

Literalmente rendido a sus pies, el lago Aluminé regala un romance en fuga con los picos de los Andes. Frente, un bosque de pehuén y coihues, celoso, pero gozoso; desde hace siglos oficia de voyeur de tremenda imposible pasión, ignorando que es en su húmedo, fresco y frondoso vientre, donde un réquiem de cenizas sublima otra triste historia de amor.  En el límite exacto donde el bosque se convierte en precipicio, en el tronco más hermoso y viejo de la arboleda, una placa:

 

Adri: tu paso por esta vida fue rasante como el vuelo de los pájaros. Fuiste intensa, combativa, hábil, libre de pensamiento y alma. Hoy decidiste viajar a otros mundos; dejándonos valijas de recuerdos. Tus cenizas volarán por estos bosques como símbolo de tu libertad y espacio de encuentros. Hasta siempre. 11/01/2015.”

 

 

Mucho preguntamos y poco se sabe en los alrededores de Adriana. Que hubo otros amores viudos que eligieron a la Villa para esparcir cenizas, que en la unión entre lagos llamada La Angostura se levanta un monolito que recuerda la muerte de tres gendarmes; pero de Adriana, de su vida, de su partida y de su amado/a anónimo, poco y nada. (Para ser sinceros, nada). Lo que si se piensa bien, la convierte en una hermosa oportunidad literaria; que sospechamos a Adriana y a su libertad de pensamiento, tanto le hubiera gustado convertirse.

 

 

 

Los Duendes de Martita

 

Descubrir a Martita entre los duendes que crea resulta una tarea de fábula.

Marta Campos es una narradora de leyendas. Una mujer pequeña y menuda que conoce la Villa desde antes que se llamara Pehuenia “...de la época en la que volaban los loros y nada más...”, me cuenta. De grandes y frondosos ojos amarillos café que combinan a la perfección con su grande y frondosa cabellera amarilla té. Hija del primer guardabosque de la aldea, al que se le “pararon las puntas de los bigotes hasta el Obelisco cuando le dije que no iba a estudiar”;  pasó su infancia yendo y viniendo de Buenos Aires para acá.

Aunque no se sepa bien dónde termina ella y dónde empiezan sus duendes, la fusión y confusión de mundos no parece molestarle a la artesana, quien no conforme con haber creado su propio local de venta de duendes ubicado en el Paseo Artesanal de la Villa, actualmente ultima los detalles de su máxima creación, el 1er duendeario y parque temático de la Aldea.

 

Martita en su stand en el Festival del Chef de Villa Pehuenia.

 

Cerca de la llegada de los primeros calores de este año, sobre una montaña a la vera  de la laguna de Cirilo, al lado del supermercado De la Montaña, Martita abrirá su Castillo. Un espacio para comer rico y delirar más: “Es una construcción octogonal, en el techo hay un gallito de la rosa de los vientos -porque cuando canta el gallo, sale el sol, ¿y quien no quiere sentirse abrigado con el sol?- y después puse la fuerza, dos caritas de león a los costados de las puertas.”

 

Su castillo y su gallo.

 

Su castillo será duendeario y parque temático y actualmente sus criaturas y carrozas, bañadas y peinadas esperan ser visitadas: “Hay un Godzilla de 3,30m., un dragón de 2,60 m. x 1,40 m., la carroza de la Cenicienta, -que podes entrar tranquilamente vos-, la carroza de la Sirenita, un dragón chino todo tallado en madera, el Cascanueces de 1,90 m., un ciervo que es hermoso, lleno de manchitas y de cuerniferos, una cascadita de agua y prestamente voy a ver si coordino para que me armen un árbol con 130 varas de cerezo blanco.”

 

“Duenda del futuro. Duenda Androide”, cuenta Martita.
 


 

Vuela el pez

 

“Un pterodáctilo va a volar desde el techo, y luego cuando alcance su máxima velocidad , se abre un huevo del que caen sorpresas”. No creemos posible algún otro lugar en el mundo donde esta oración pueda ser dicha y escuchada en una conversación, con total naturalidad, como en Pehuenia.

Oír sobre supuestas montañas con la forma exacta de la boa que tragó al elefante de El Principito, sobre rocas milenarias devoradas por pinos voraces o acerca de volcanes dormidos convertidos en lagunas como la del Batea Mahuida.

 

Paisaje #22 (Acuarela), por Jesús Sarroco. "Hay una piedra de 10 mts. de alto que está siendo devorada por el bosque y en ella hay litografías de hace 1500 años que aún nadie conoce su significado" nos cuenta desde su cuenta de Instagram @fkshisus.

 

¿Acaso no ven el elefante tragado por la boa, tragados por la montaña?, preguntaría El Principito.

 

 

Entonces, cuando este mundo sea demasiado mundo para usted, cuando el peso de titulares y cuotas no le permitan no pensar , recuerde que siempre está a una Pehuenia de escapar.

 

Ph: Cristian Duarte, @arte_en_silencio

 

A una Pehuenia de volar. Ph: Nico Berne.

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