EDITORIAL NEUQUINA

No será fácil atravesar este año en la política neuquina

Mientras se tejen redes pensando en futuras contiendas electorales, el presente exige, demanda, y presiona como pocas veces antes.
sábado, 18 de mayo de 2024 · 12:00

Tras el sacudón fuerte recibido por la política el año pasado, con el triunfo y asunción en el gobierno de Rolando Figueroa, la política en Neuquén comienza a transitar, tal vez tempranamente, apuntando a las próximas elecciones. La intención de los primeros y gruesos trazos que se dibujan en el horizonte inmediato, va por el lado de una incipiente oposición, que pretende liderar el kirchnerismo remanente; y la configuración de un oficialismo amplio, en el que se apunta, casi con desesperación, el MPN derrotado.

Figueroa guarda o construye puentes con todos, incluso con sus detractores (al menos en el discurso) más empecinados. Desde la gestión, ha apurado en este último tramo el reordenamiento del Estado, que le viene costando más de lo esperado; y en avanzar con los objetivos políticos concretos, entre los que se cuenta la regionalización del territorio, una iniciativa que comienza a tomar cuerpo intentando esquivar las mezquindades narcisistas de las pequeñas quintas politiqueras. 

En la oposición incipiente, se ha anotado con ampulosidad discursiva el ex secretario de Energía del gobierno de Alberto Fernández, Darío Martínez, actual diputado provincial. Por carriles más o menos paralelos construye sorprendentemente el líder de ATE, Carlos Quintriqueo, con movidas como la protagonizada este sábado, convocando a dirigentes de comisiones vecinales al calor revestido de fondos frescos del poder sindical.

El MPN, intentando salir a flote, busca amparo urgente en la generosa sombra del árbol del Estado. Hay disputa por la conducción, que debe renovarse, y de la que se pretende correr al ex gobernador y actual director de YPF, Omar Gutiérrez. Con intenciones profundamente protagónicas en ese sentido, se muestra la línea petrolera, liderada cada vez más hegemónicamente por Marcelo Rucci. Se ha lanzado, también, un "operativo retorno" para que el propio gobernador Figueroa aposente su rebelde humanidad nuevamente en el continente partidario que lo vio nacer a la política. 

Se discute mucho en ese MPN, porque, sin estar en el gobierno, igual está, a través de profundas ramificaciones construidas durante 60 años. Una de las aspiraciones concretas es sostener la ciudad capital en manos partidarias. Mariano Gaido tal vez deje una herencia guionada, tal vez no. Lo cierto es que, cuando todavía falta mucho, un período prácticamente completo, el objetivo principal es la capital, el municipio con mayor caja propia de la provincia, y, a la vez, el distrito electoral más importante al sur del río Colorado. Se sabe que hay nombres apuntados como interesados. Por ejemplo, el actual diputado nacional Osvaldo Llancafilo. También el diputado provincial Claudio Domínguez. Esto, por mencionar sólo dos, ya que hay más. El apellido Gutiérrez, por ejemplo, medita en la posibilidad de crear una continuidad desde ese eje comunal. 

Pero, es tan temprano, que las intenciones son, todavía, un ejercicio de ficción. Todos saben que hay oportunidades importantes, todos saben que Vaca Muerta promete a la vez el infierno y el paraíso, y que, en buena medida, dependerá de esta coyuntura que se incline hacia el fuego o hacia las bondades celestiales. El contexto económico es más contradictorio que nunca, ya que el gobierno de Javier Milei ha logrado domar la inflación, y, al mismo tiempo, provocar un profundo cataclismo que está generando un acrecentamiento del desempleo, y una preocupante caída de las actividades productivas.

En este escenario revulsivo, Vaca Muerta es un pilar para cimentar una salida a la crisis; el otro, es el campo y la producción agro-industrial. Pero la debacle social, que ya venía con inercia grave, no se acabará ni solucionará prontamente. Neuquén lo sabe, o, al menos, lo intuye, porque los signos se ven también aquí mismo. Nunca la capital provincial había sido testigo de tanta pobreza expresada en desamparo, como ahora. Nunca el contraste entre riqueza y pobreza había sido tan exasperante como en este principio renovado de un ciclo político que le saca lustre a la palabra "cambio".

La política, ese culto profano del futurismo, tendrá que armonizar gestión fecunda y veloz en el presente más urgente, con estrategia de mediano y largo plazo. No es fácil, no será fácil atravesar este año.

 

 

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