EDITORIAL RIONEGRINA

Las esquirlas del revalorizado voto de Silva

La apertura de diálogo entre Weretilneck y Francos puso nerviosa a Villaverde, y aunque la provincia destrabó obras, nadie habló de la planta de GNL.
viernes, 14 de junio de 2024 · 18:21

Con el empate entre los senadores y la definición de la vicepresidenta Victoria Villarruel, el voto a favor de la rionegrina Mónica Silva subió su valor. Los movimientos estratégicos fueron coordinados por el gobernador Alberto Weretilneck, que tejió relaciones con el súper ministro Guillermo Francos y logró promesas de continuidad de obras para la provincia, pero extrañamente hay silencio en relación a la planta de GNL y los 30 mil millones de dólares de inversión por la que puja Río Negro.

A esta altura, luego de analizar su pasado político, nadie puede dudar de los movimientos precisos de Weretilneck. Tiempista, supo posicionarse contra el ajuste despiadado de Javier Milei, se paró en la vereda de enfrente, pero no cerró puertas de diálogo. Jugó a dos puntas y consiguió lo que pretendía.

Su tercera gestión al frente del Ejecutivo provincial esta marcada por la falta de recursos como consecuencia de la reducción de transferencias por parte de Nación. En una jugada arriesgada, hizo valer la escasísima presencia de Juntos Somos Río Negro en el Congreso y le abrieron las puertas de La Rosada. Las críticas y los señalamientos poco le importan a esta altura al cipoleño.

La continuidad de la nueva rotonda de Choele Choel es una de las promesas de Nación a cambio del voto de Silva.

Antes del debate de la ley Bases, desde Viedma hicieron trascender las promesas que hizo Nación. Todas fueron gestionadas por el gobernador, que el lunes se instaló en Buenos Aires para seguir de cerca los avances y la cotización en alza del voto de Silva ante el apretado poroteo previo. Finalmente fue el ministro de Obras Públicas, Alejandro Echarren el que cerró el compromiso, sin fechas ni dinero, para que se continúen las obras de la ruta Nacional 151, la 23 y la autopista de la 22 en la zona del Alto Valle, además de plantas de saneamiento comprometidas por el gobierno anterior. A esto hay que sumarle el anuncio anterior de la rotonda de la ruta 22 y 250 en Choele Choel, en los pagos de la senadora.

Luego, trascendió que Nación aceptará el pedido de la provincia y cederá la concesión de las rutas nacionales relacionadas con Vaca Muerta para su mantenimiento y cobro de peaje. Y el tren de pasajeros para la conexión del Alto Valle con Neuquén, una exclusividad de la empresa Koko, una de las integrantes del grupo Vía Bariloche, que es blanco de críticas permanentes.

Como sucede en estas negociaciones entre cuadros de tanto poder, lo más importante es todo lo que no trasciende. Y en este caso llama la atención que no se haya hecho mención a la planta de Gas Natural Licuado que tiene proyectada YPF con la malaya Petronas y por la que pujan Buenos Aires y Río Negro.

La llave para la concreción del ambicioso proyecto de infraestructura energética, es la llegada de unos 30 mil millones de dólares que garantizaría el RIGI, que ya tiene media sanción (Diputados tiene que aprobar las modificaciones impuestas en el Senado). Pero sorprendentemente nadie salió a reivindicar esto, ni los propios libertarios.

Por estas horas sólo se escuchan quejas de Buenos Aires. La desesperación manifestada en Bahía Blanca, donde se juntan firmas y se hace partícipe de la movida a las asociaciones intermedias, para meter presión, puede llegar a ser un indicio de la decisión que tomará Nación y la presidencia de YPF. 

En Río Negro también hay sectores que lo viven con nerviosismo. Es que el voto de Silva afianzó la relación del gobierno provincial con el nacional, sin pasar por interlocutores locales. Corrida del centro de discusión y castigada tras el primer fracaso para habilitar a La Libertad Avanza en la provincia, la diputada Lorena Villaverde se vio obligada a aparecer vía redes sociales. La misma que confundió los caños de Oldelval con el gasoducto Néstor Kirchner, del que puso en duda su utilidad, esta vez apareció desde alguna parte de la desértica Patagonia, reivindicando el oleoducto que conectará Vaca Muerta con Punta Colorada, la esperanza para exportar la producción de la cuenca neuquina.

Aunque aseguró estar pisando el terreno del final del oleoducto donde se emplazarán los 20 tanques para almacenar 1 millón de metros cúbicos de petróleo, no mencionó la posibilidad de que en esas mismas 250 hectáreas sea el lugar donde se  construya la planta de GNL. Una muestra de no formar parte de ese debate trascendental.

También utilizó al único intendente que le responde, el allense Marcelo Román, para mostrar su gestión, y difundir las imágenes de camiones y una máquina de Vialidad Nacional trabajando en la destruída ruta 22.

El intendente de Allen Marcelo Román y Enzo Fullone, designado por Villaverde al frente del Distrito 20 de Vialidad Nacional.

Otros que evidenciaron nerviosismo fueron los peronistas. En el acalorado discurso del camporista Martín Doñate, que acusó de traidores a la Patria a los que apoyaron la ley Bases, omitió cuestionar la decisión de Wertilneck, con quien conformó el Gran Acuerdo, que le permitió al cipoleño volver a ser gobernador.

En el terreno doméstico, el legislador y presidente de la bancada de Vamos con Todos, el ultrasorista José Luis Berros también se mostró crítico. En sus redes sociales publicó: "Ustedes son muy chicos, pero en el 2001 se repartían en el senado tarjetas Banelco para votar leyes...casi como ahora que reparten rotondas o embajadas", en referencia a la continuidad de la obra en Valle Medio, de donde es Silva o el cargo en la UNESCO de la neuquina Lucila Crexell.

La publicación de Berros en la que relaciona la causa de la ley Banelco y las promesas de Nación en la votación de la ley Bases.

Es entendible el posicionamiento político del legislador, pero ya lo dice el viejo proverbio: "Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra". En la famosa causa Banelco que derivó en la reforma laboral de 2001, estuvo involucrado el entonces senador Remo Costanzo, referente del peronismo rionegrino durante décadas. También se puede recordar que unos años después, en 2007, cuando Carlos Soria era candidato a gobernador, su papá Ricardo Berros era Secretario Adjunto de Unter y su mamá Mirian Bertoni era la Secretaria General en la seccional Roca, él estaba al frente del Consejo de Juventud de esa ciudad. En simultáneo, además de tener un salario asignado por el municipio, cobraba un subsidio por indigencia.

Por ahora la aprobación de la ley Bases en el Senado y el primer triunfo del gobierno Nacional en el Congreso, no sirvió para tranquilizar el vertiginoso ambiente que se vive tras la asunción de Milei y la promocionada nueva forma de hacer política, que continúa con sus costumbres añejas.

 

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