EDITORIAL NEUQUINA

La nueva batalla por el "presentismo" docente

El planteo legislativo de crear un "incentivo" para no faltar a la escuela, recibe el previsible rechazo del sindicato de los maestros.
domingo, 23 de junio de 2024 · 12:00

No hay un tema más insatisfactorio para la sociedad neuquina, en lo que hace directamente a resultados concretos, que el de la educación. Han pasado muchos gobiernos desde la restaurada democracia de 1983, y las escuelas, sometidas a una constante presión demandante, no han mejorado en sus objetivos ni en sus propósitos originales. Por el contrario, un incesante desfile de buenas ideas y mejores intenciones, han chocado contra el muro cada vez más alto de una corporación estatal que funciona con lenguaje y costumbres propios, alejada de la sociedad en la que debería estar plenamente integrada.

La corporación se satisface a sí misma, y está enraizada en una cultura política que, al menos en este rubro, es hegemónica en el país y sobrevive a los gobiernos con mecánica y dinamismo propios. Hondamente populista, compradora de cualquier oferta propicia en el merchandising ideológico, esa corporación que forman gremios y estamentos conservadores del Estado, parece indestructible. En estos días, en Neuquén, ha levantado las armas nuevamente en contra de un nuevo intento de modificar aspectos del estatus quo, un proyecto de ley que insiste con "incentivar" a los maestros premiando la asistencia con dinero.

"Los Derechos conquistados se defienden: Tras tomar conocimiento del proyecto de Ley presentado en la Legislatura provincial denominado "Proyecto de incentivo al Desarrollo Profesional docente", que no es otra cosa que un ataque directo a nuestras condiciones de trabajo y un presentismo encubierto, desde la Comisión Directiva Provincial convocamos en el día de hoy, y de urgencia, al Plenario de Secretarixs Generales a realizarse el día de mañana domingo 23 de Junio a las 17.00 hs", publicó el gremio ATEN en las redes digitales, el sábado, concretando lo que se veía venir, una acción directa contra la iniciativa parlamentaria.

En los fundamentos de la iniciativa, que defendió, principalmente, el diputado del MPN Claudio Domínguez, se afirma que el Tesoro Provincial destina alrededor de 100 millones de dólares anuales al pago de suplencias, de los cuales 20 millones se utilizan para el pago de "suplentes de suplentes", erogación que permitiría financiar la construcción de 64 escuelas primarias cada año. Los legisladores que comenzaron a sumarse a la propuesta (ya había 13 legisladores a favor) sostienen que el gasto de pagar el incentivo propuesto será, en cualquier caso, inferior al producido por la crónica inasistencia a las aulas.

No es la primera vez que se plantea este tipo de incentivo a la presencialidad constante. Desde los gobiernos de Jorge Sobisch para acá, el "presentismo" se discutió frecuentemente. Nunca prosperó. Siempre recibió el rechazo del gremio. Es una especie de caso testigo para ejemplificar la teoría de quienes afirman que la educación, en Neuquén, la maneja más el sindicato que el gobierno de turno.

Lo concreto es que resulta insólito que se acuda a herramientas excepcionales (y a más gasto) para intentar conseguir algo tan elemental como que el régimen laboral en las escuelas cumpla con una mínima normalidad comparable a cualquier otro rubro del trabajo en la Argentina. Lo que sucede en las escuelas no es "normal", pues los índices de ausentismo han llegado al 30 por ciento, cuando en cualquier otro ámbito laboral, privado o público, nunca se supera el 10 por ciento. Quienes defienden la singularidad, afirman que el trabajo del maestro no puede compararse con ningún otro. Pero así es también para los médicos, los electricistas, los torneros, los albañiles. Todos los trabajos tienen su singularidad, sin por ello romper con las estadísticas generales.

Para subrayar lo extraordinario, puede observarse esta nueva confrontación entre un sector de la política y un sector sindical estatal, como una batalla desde el absurdo. Se pretende corregir una desviación peligrosa, constante e, incluso, añeja, creando un sistema excepcional que puede marcar diferencias con otros rubros laborales, incurriendo en la discriminación. Y todo se justificaría en que no se encuentra la manera de hacer que funcione el sistema educativo.

 

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