LA MEDIDA FUE ADOPTADA POR DONALD TRUMP

Argentina apoya el régimen internacional especial de Jerusalén

Cancillería emitió un comunicado en el que se refiere al anuncio del presidente de Estados Unidos y 'lamenta medidas unilaterales que pudieran modificar este estatuto especial' de la ciudad sagrada para tres religiones.

Tras la decisión del presidente estadounidense Donald Trump quien anunció que reconoce a Jerusalén como capital de Israel, la Argentina difundió un comunicado al respecto. A través de Cancillería, el Gobierno expresó el "apoyo al régimen internacional de Jerusalén".

Sin hacer mención directa al mandatario norteamericano, Cancillería remarca también que la "Argentina lamenta medidas unilaterales que pudieran modificar este estatuto especial".

El reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel va, además, en contra de la política seguida por la comunidad internacional, desde donde se oyeron hoy numerosos llamamientos que intentaron evitar hasta último minuto que Trump adoptara esa decisión, debido a su potencial desestabilizador en la región. 

La comunidad internacional no reconoce la ciudad como capital del Estado judío porque es una de las cuestiones más espinosas del conflicto y espera que el futuro estatus de la ciudad se defina en negociaciones de paz entre israelíes y palestinos.

Los palestinos quieren como capital de su futuro Estado la parte oriental de la ciudad, ocupada desde 1967 y posteriormente anexada por Israel. El Estado judío, por su parte, reclama la ciudad como su capital indivisible.

El reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y el traslado de la embajada supone el cumplimiento de una promesa de campaña del político republicano, pero también una ruptura con la política seguida por su país en las últimas décadas.

El Congreso aprobó en 1995 una ley que prevé ese traslado, pero hasta ahora todos los presidentes han retrasado su implementación alegando daños a la seguridad nacional y el plazo se va postergando cada seis meses. Trump no lo firmó la última vez.

Fuente: La Nación

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