CURAS PEDÓFILOS

Lo condenaron por abuso y da misa en Bariloche

El padre Carlos Gabriel Bareuther manoseó a una nena de 14 años, la Justicia lo encontró culpable y ahora da misa en El Frutillar.
domingo, 14 de abril de 2024 · 17:48

La Justicia le creyó a Rosario, una nena de 14 años que desobedeció la orden del cura quie le recomendó que no comente lo suucedido. Sin embargo, ella le dijo a sus padres que Carlos Gabriel Bareuther (53 años), la abrazó y metió sus manos debajo del uniforme para tocarle sus genitales, mientras le besaba el cuello. Hace siete meses fue condenado a tres años de prisión de ejecución condicional más costas por el delito de "abuso sexual simple agravado por su condición de ministro de culto". Como suele hacer la Iglesia Católica, lo sacó de la mira y lo escondió en otro lado.

El padre saleciano Bareuther fue enviado a Bariloche con una lista de prohibiciones en relación a no poder tener contacto con adolescentes. Y en la ciudad más importante de Río Negro, fue escondido en la iglesia San Cayetano del popular, marginal y necesitado barrio El Frutillar, ubicado en el Alto de la ciudad, sobre la ladera menos conocida del Cerro Otto. Esa a la que no van los turistas, los que tampoco visitan la humilde capilla.

El padre Bareuther fue condenado a 3 años de prisión condicional, la Justicia le creyó a la niña que lo denunció por tocarle sus genitales mientras la abrazaba.

Bareuther no está imposibilitado de cumpir con sus obligaciones de sacerdote. Como cualquier otro, sin importar su condena por pedófilo, puede consagrar los sagrados sacramentos de Dios: bautismo, confirmación, matrimonio, eucaristía, penitencia, orden y unción de los enfermos. La única advertencia que brindaron los altos mandos eclesiasticos al obispo de Bariloche,  Juan Carlos Ares, es que no puede confesar a adolescentes.

LA DENUNCIA DE ROSARIO

Rosario era alumna del Colegio Santa María, en Cañuelas provincia de Buenos Aires. El abuso ocurrió en la oficina privada del cura saleciano en 2018. En Cámara Gesell ratificó cada uno de sus dichos, lo mismo que le contó a sus padres y luego cada vez que le consultaron. El equipo de especialistas no detectó incongruencias en el relatodescartaron que pueda haber fabulado.

La adolescente de 14 años no pudo contener las lágrimas cuando logró sacarse al cura de encima y salió a toda velocidad de la oficina. Pero en su cabeza resonaba la advertencia: "No cuentes nada de esto". Pasó por el baño, se lavó la cara y entró a clases. Días después contó todo a su padres.

Bajó la mano a la parte baja de mi espalda. El abrazo fue por arriba de la ropa. Cuando bajó la mano, sentí que me tocó mis partes íntimas por atrás

"Se sentó al lado mío, me di cuenta de que estaba más en mi silla que en la de él. Me acuerdo que decía que quería ser mi amigo y demostrarme su amor", luego el saleciano se levantó y "me abrazó. Yo traté de sacármelo de encima y él presionó". Lo peor llegó un instante después: "Bajó la mano a la parte baja de mi espalda. El abrazo fue por arriba de la ropa. Cuando bajó la mano, sentí que me tocó mis partes íntimas por atrás". También sintió "un beso en el cuello".

La joven lloraba muchísimo "hasta que logré sacármelo de encima". Y su abuso terminó con una advertencia, que "no dijera nada porque iba a salir perdiendo yo". En el juicio oral y público desarrollado en La Plata, el padre Carlos reconoció que los abrazos en la oficina donde se reunía en forma privada, pero aseguró que no tenían un contenido sexual: "Creo en el servicio y por eso elegí ser sacerdote salesiano; creo en la Justicia y por eso nunca me manifesté públicamente en estos años. Elijo creer que la verdad va a salir a la luz”, expresó en su alegato final.

En agosto del año pasado, el Juez Hernán Decastelli entendió que se probó el abuso y fijó una pena de la mitad de la pretendida por la querella, a favor del cura jugó el hecho de no tener antecedentes. Le fijó una pena de 3 años de prisión de cumplimiento condicional y deberá someterse a una serie de pautas de conductas, entre ellas no acercarse a la víctima y aportar su ADN al Registro Nacional de Datos Genéticos vínculado a delitos contra la integridad sexual. El mismo juez, desestimó la denuncia de otra joven, Priscila por no contar con elementos para su valoración. 

Su llegada a Bariloche fue el 26 de febrero de este año tras un pedido del obispo de Laferrere, le explicó del estado de la causa y de la investigación interna de los salecianos. El obispo Ares confirmó que no tiene prohibido dar misa pero aclaró que no es párroco, no está a cargo de catequesis. No tiene cargos. Pero no puede confesar menores, ir a casas de menores, no puede celebrar primeras comuniones. Aunque sí puede dar misas donde por supuesto hay menores.

 

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