SE ACERCA EL FINAL

Femicidio de Agustina: arranca la última semana del juicio

Para la querella la coartada de Parra ya se derrumbó, en cambio la defensa mantiene las dudas con respecto al ADN encontrado en las manos de la víctima.
lunes, 13 de mayo de 2024 · 05:57

Arranca la segunda y última semana del juicio contra Pablo Parra, por el femicidio de Agustina Fernández. El programa inicial incluía 11 jornadas, pero disminuyó la cantidad de testigos y el viernes llegará a su fin. Para la querella, la presentación de las cámaras de seguridad y la línea de tiempo de 33 minutos, en la que no hay registros del vecino, derriban la coartada milimétrica que planteó desde un primer momento. La defensa, en cambio, plantea dudas con respecto al ADN y durante las audiencias se sumó la falta de certezas con respecto al auto del acusado y el presunto recorrido por las calles cercanas al hospital, donde los acusadores aseguran que estacionó para regresar a pie al complejo y matar a la estudiante de Medicina.

De la primera semana de juicio sobresalen algunas cosas, como la actitud de Parra al ver las fotos de Agustina herida y desfigurada. Fue la primera vez que bajó la mirada. Es más, se le llenaron los ojos de lágrimas y recostó su cabeza contra el escritorio donde están sus abogados. Se resistió a mirar la proyección que hacía un perito, que describía el tipo de heridas graves que presentaba la joven de 19 años oriunda de La Pampa.

Otro punto clave fue el relato de una ex novia de Parra, quien solicitó expresamente que el acusado no esté dentro de la sala para poder declarar. Su sola presencia la intimidaba y sirve de ejemplo para demostrar la fragilidad psiquiátrica que tiene la mujer luego de la relación con el petrolero. Describió situaciones de agobio y violencia que a la querella le permite probar los rasgos obsesivos del acusado y la imposibilidad para aceptar el final de una relación sentimental.

Natanahel Carrasco estuvo con Agustina antes de que fuera atacada. La incipiente relación con la joven habría sido el desencadenante para que Parra decida matarla.

Las amigas de Agustina confirmaron que existió una historia entre ambos. Algunas dieron por seguro que mantuvieron relaciones sexuales y sólo un amigo aseguró que ella se lo contó. Es más, durante la audiencia se escuchó un audio de WhatsApp enviado por ella en la que lo ratifica y después explica que a Parra "le pintó amor" y se puso "pesado".

Para uno de los vecinos del complejo, estaba convencido de que eran novios y relató que varias ocaciones la vio a Agustina entrar con pochoclos o gaseosas al departamento de Parra. Es más, conocía a Natanahel Carrasco, el joven que pasó toda la tarde previa al crimen con ella y que para la querella esa situación habría provocado la reacción del petrolero. Aseguró durante su testimonio, que cuando ella bajó a recibirlo y subieron a su departamento, eso generaría problemas en la vecindad.

La coartada

Parra siempre dio preciones milimétricas sobre donde estaba al momento en que Agustina fue atacada. Pero los investigadores mostraron las grabaciones de cámaras de seguridad en la que se ve pasar el Hyundai del acusado. Graficaron con una línea de tiempo los 33 minutos en los que la coartada no se ajusta al recorrido real. A las 19.16, detectaron el auto en Venezuela y Río Negro y a las 19.49 lo ven de nuevo en Venezuela y Río Neuquén, a 100 metros de distancia de la aparición anterior.

En otra cámara, 8 minutos después del primer registro del auto, se ve a un hombre de negro y encapuchado que camina hacia el complejo y que luego de 16 minutos vuelve a pasar en dirección contraria. Después de 9 minutos, aparece nuevamente el auto de Parra. En el medio de esos 16 minutos, se produce el último registro de los celulares del acusado y de Agustina, que nunca más fueron activados y permancen desaparecidos. Esos movimientos que le atribuyen al petrolero están dentro del rango en el que atacaron a la estudiante.

Los 33 minutos en los que los investigadores creen que Parra mató a Agustina.

Los investigadores aseguraron que para ellos, el hombre de negro es Parra, pero no hay certezas porque no se le ve la cara. La defensa también plantea dudas con respecto a los registros del supuesto auto, porque era de noche y no se le ve la patente. Un perito dijo que lo identificó porque "tiene una óptica que apunta hacia abajo".

Con respecto a los rastros de ADN que tenía la víctima en sus uñas, siempre se supo que no era de Parra y en eso se sustenta la estrategia de defensa del abogado Juan Manuel Coto. Sin embargo, el médico policial aseguró que por su experiencia, cuando la víctima intenta defenderse, las uñas se rompen contra el cuerpo del atacante. Sin embargo las de Agustina estaban intactas, el esmalte no se había saltado y no tampoco estaban quebradas. Esto también explicaría por qué la revisión médica del acusado no arrojó ningún tipo de rasguño.

"Pará, pará", el grito de Agustina

Uno de los vecinos se mostró muy consternado porque cree que si se hubiese asomado a la ventana el final de Agustina podría haber sido otro, o al menos el autor estaría identificado. Es que poco después de las 19.30 del sábado 2 de julio de 2022, escuchó un grito de una mujer que decía "pará, pará". Él apagó el lavarropas que tenía funcionando y muteó el televisor, pero no se sintió nada más.

Otra vecina, también escuchó un grito desesperado, pero en este caso "hijo de puta", pero no pudo precisar que se tratara de Agustina. También se quedó unos minutos atenta y no se sintió nada más. Esta misma joven relató que con Parra compartía internet y aunque no charlaba de manera diaria, un día el petrolero le dijo "viste el bomboncito que me estoy comiendo", y señaló el departamento de la joven pampeana.

El relato del robo

Todas las personas que tuevieron contacto con Parra después del ataque a Agustina recordaron lo mismo, la insistencia con la que repetía que había sido un robo y hasta relataba por donde había ingresado el ladrón, el recorrido que hizo y cuál había sido el botín.

Aunque nadie le preguntaba, a todos les contaba que se habían llevado los dólares que estaban guardados en la mesa de luz. Lo escuchó el vecino al que le pidió el teléfono para llamar a la Policía, los uniformados de la Comisaría 24° que llegaron al complejo, la médica que atendió a Agustina y ordenó el traslado al hospital.

Aunque a todos les aseguró que le habían robado mil dólares que tenía ahorrados, apenas unos días después del crimen, llamó a un compañero de trabajo para ofrecerele 400 dólares que tenía en venta porque tenía que "pagar unas cosas" le dijo. 

Sobre el robo, en la requisa posterior del departamento de la planta baja, los uniformados encontraron dos teléfonos celulares nuevos, aún en sus cajas, que los ladrones no se llevaron.También, en el allanamiento realizado en diciembre, el día que lo detuvieron, seis meses después del crimen, la Policía secuestró una mochila con ropa deportiva, de similares características a las que denunció como robadas.

El trozo de tela y las fibras en la ropa de Agustina

La falta de recursos de la Policía de Río Negro quedó evidenciada durante el paso de los testigos. El médico policial aseguró que no pudo levantar rastros de todos los dedos de Agustina porque Criminalística tenía sólo 5 hisopos. El trozo de tela azul encontrado sobre la concertina, que sería del asesino y que tiene el ADN de Parra, también tenía rastros genéticos de la policía que lo secuestró. Ella reconoció que tuvo que hacer un sobre con papel para guardarlo y que no tenía guantes. Además, no había mamelucos para todos los peritos que trabajaron en el interior del departamento.

La ropa de Agustina tenía rastros de tejidos similares al trozo de tela azul encontrado en la concertina.

Uno de los peritos reocnoció que las manos de Agustina no fueron resguardadas por el los médicos, porque priorizaron salvarle la vida. Tampoco se preservó la ropa que tenía puesta. De todas maneras se realizó un análisis microscópico de la calza, las zapatillas y un sweter de la víctima, donde encontraron tejídos similares al del trozo de tela azul. Sin embargo no pueden probar que sea la misma, para eso se solicitó un nuevo estudio más costoso que nunca se realizó.

La última semana de juicio será clave. La querella está conforme con el desarrollo hasta ahora y hasta desistió de algunos testigos propuestos que iban a ratificar cosas que ya se dijeron. En cambio, la defensa intentará sembrar más dudas sobre los procedimientos realizados por la Policía y la contaminación de las pruebas. Y la falta de certezas en cuanto a la identidad de la persona encapuchada, el recorrido del auto que no se pudo comprobar que era el de Parra y el ADN que tenía la víctima en sus uñas.

El próximo viernes será la última audiencia y desde ese momento el jurado popular decidirá sobre el futuro del acusado, si es culpable o no del femicidio de Agustina, delito para el que sólo hay prevista una sóla pena, prisión perpetua, la más dura del Código Penal.

 

 

 

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