42 AÑOS DE LA GUERRA DE MALVINAS

"Quizás podía haber hecho mucho más por los que murieron"

El veterano de guerra Hilario Lucero contó a Mejor Informado cómo fueron los combates con las fuerzas inglesas donde resultó herido.
martes, 2 de abril de 2024 · 00:00

“El soldado se prepara para la guerra, pero nunca ciento por ciento porque en una guerra hay cosas imprevisibles”, afirma Hilario Lucero, veterano de la Guerra de Malvinas. Este hombre, oriundo de San Juan y radicado hace más de veinte años en la provincia de Neuquén, tenía 20 cuando el 24 de abril, en plena contienda bélica con Reino Unido, llegó a Malvinas a cargo de un grupo de soldados del Regimiento de Infantería 12 con asiento en Mercedes, Corrientes. 

A 42 años de aquel trascendental momento en su vida, Lucero recuerda no sólo la emoción de haber pisado las islas por primera vez sino también el intenso frío “pasamos de 40 grados a 3 o 10 grados bajo cero”. Unos años antes, Lucero había ingresado a la carrera militar en Escuela de Suboficiales del Ejército “Sargento Cabral” de Campo de Mayo.

Lucero junto a sus compañeros de regimiento se ubicaron en el monte Challenger, cercano al monte Kent de la isla Soledad. Era un corredor aéreo, donde los helicópteros de la aviación del Ejército estaban estacionados para no ser detectados, donde escuchaban los bombardeos y los aviones ingleses que pasaban por la zona. “Nuestra misión era hacer reconocimiento con los helicópteros de posibles desembarcos de las tropas inglesas”, comentó en diálogo con Mejor Informado.

En 2018, Lucero volvió a recorrer  su posición durante la guerra en monte Kent. En la foto, donde estaba el pozo de zorro.

El 29 de mayo, Lucero escuchó el paso de algunos aviones, sin poder distinguir a qué fuerza pertenecían. “Era un día que despuntaba lindo, con sol, y junto con mi compañero Florencio Romero habíamos decidido calentar agua para bañarnos", rememoró. “De repente escuchamos el sonido de los aviones, eran los Sea Harrier, nosotros estábamos con una ametralladora, había gente descansando en las carpas, había gente de aviación sobre el valle, preparando los helicópteros y había un helicóptero que estaba por despegar”, describió. “En ese momento aparecen tres aviones y empiezan a disparar con sus cañones, dos aviones disparan y el tercero que pasa por el medio impacta con dos helicópteros. Disparamos con los fusiles pero era imposible acertar por la velocidad con la que volaban”, relató. Lucero no puede olvidarse de esa imagen del avión enemigo que se detiene, "abre el fuselaje y sale una bomba tremenda que explota y despliega un racimo de bombas”.

 

"Me arrepiento de no haberle escrito a mi madre"

Durante los combates de Darwin, al bajar del helicóptero recibieron un intenso fuego de morteros y artillerías y en el tramo de caminar y tratar de meterse en el sistema de defensa de la tropa argentina, Lucero recibió un disparo en el hombro derecho. “Fueron muy duros los combates de esos días, estuvimos bajo el fuego de los ingleses hasta el final, y resistimos bastante”, relató quien también participó en misiones de paz bajo el mandato de las Naciones Unidas en la República de Croacia. "Cuando me hirieron, sentí que me quemaba la espalda. Perdí el casco, perdí el conocimiento, me quedé solo por la dispersión que provocó ese ataque. Cada uno busca protegerse, tratar de no morir, algunos soldados se metían en los mismos pozos de zorro donde estaban las bombas que habían caído”, contó. 

En Malvinas, Lucero integró el Regimiento de Infantería 12 de Mercedes, Corrientes, la segunda unidad con más muertos (35) durante la guerra.

Dice que al verse herido lo invadió el llanto mezclado con un profundo sentimiento de arrepentimiento por no haberse comunicado con su madre durante la guerra. Su padre murió cuando tenía 11 años. “Solo una vez le escribí una carta a mí mamá durante la guerra en la que le contaba que había estado en Puerto Argentino. Esa fue la única vez porque no quería que se sintiera mal. Yo no sabía lo que iba a pasar en la guerra. En mi regimiento murieron 35 personas entre suboficiales y soldados, y eso me pegó”, explicó. El regimiento que integró Lucero es la segunda unidad con más muertos durante la guerra.

De la desmalvinización a ser la voz de los héroes

El ex militar, que se retiró del Ejército en 2013 en el Comando de la VI Brigada de Montaña en Neuquén, confesó que durante muchos años no habló de su experiencia en la guerra y que sí lo hizo por insistencia de una de sus hijas. Consideró que el contexto en el que se dio la guerra, en una dictadura militar, ayudó a ese proceso de "desmalvinización” que apareció en la sociedad y en la política argentina tras la derrota en la guerra, “sin pensar en el daño que se le hacía a los muertos en la guerra, que son los verdaderos héroes, y por consiguiente a sus familiares. Yo volví pero tengo que ser la voz de los que no volvieron". 

Lucero en el cementerio de Darwin.

En 2018, Lucero volvió a las islas para participar de la maratón que se realiza en Puerto Argentino, en las Islas Malvinas, la más austral del mundo certificada por la Asociación de Maratones Internacionales y Carreras de Distancia, que se disputa desde 2005. Aprovechó la actividad para recorrer los lugares donde combatió y visitar el cementerio de Darwin. Ante la cruz mayor del cementerio donde yacen soldados argentinos que murieron en la guerra de 1982 con el Reino Unido, se arrodilló y agradeció a Dios por haber sobrevivido y darle una segunda oportunidad de vida y a quienes están enterrados. Pero también les pidió perdón "porque quizás podía haber hecho más por ellos”.

 

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