HISTORIA VIVA

El joven palista neuquino que se va al Mundial de Croacia

Joaquín Fernández vive el río desde pequeño, rema desde los 6 y con 17 años ya es campeón y se destaca entre los deportistas de élite de la Argentina.
lunes, 6 de mayo de 2024 · 15:28

Se baja del bote, se va a cambiar la ropa mojada, vuelve y amablemente se presta a conversar. Es sereno y reflexivo; su sonrisa es grande y luminosa y, aunque tiene el título de campeón, entrena a la par de sus compañeros de equipo porque no se la cree “ni un poco”, asegura.

Es Joaquín Fernández, un joven palista neuquino que está pasando por un presente deportivo fenomenal. Recientemente participó del Campeonato Argentino que se llevó a cabo en la ciudad de Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, donde ganó el título de Campeón Argentino de Canotaje en la categoría Junior. A las pocas semanas de semejante logro, se ganó un lugar en el seleccionado nacional de canotaje para ir a competir al Mundial de Croacia en la categoría K1 Junior, y ya está buscando respaldo para poder viajar hasta ese país.

Con tan solo 17 años, además de haber hecho un gran recorrido, Joaco es un ejemplo de perseverancia y superación que encuentra en las aguas del Limay mucho más que un río para remar.

 

La historia del joven palista neuquino que se va al mundial
Joaco es parte del equipo de competición de canotaje del Club Biguá.

 

 

Rendirse, jamás 

Además de integrar el seleccionado nacional, Joaco es parte del equipo de competición de canotaje del Club El Biguá (uno de los más antiguos de la ciudad y con una extensa trayectoria en esta disciplina). Desde pequeño entrena en este club, al que define como su casa. Allí empezó a remar en la escuelita de Canotaje a los 6 años con el objetivo de subirse a un K1, uno de los botes más difíciles de dominar. “Me acuerdo que estuve todo un verano cayéndome al agua, intentando, hasta que pude subirme al K1 cuando tenía 8 años”, cuenta sobre sus inicios.

“Ya a los 6 años me gustaba mucho el canotaje gracias a mi papá que es el entrenador del club El Biguá. Él me trajo acá para probar lo que era subirme a un bote, a agarrar una pala y sentir la experiencia de estar sobre el agua en una embarcación”, cuenta el joven palista, que es hijo de Aníbal Fernández, referente nacional de este deporte y actual profesor del mencionado club.  

Pero, a pesar de tener al profe en casa, Joaco no siempre la tuvo fácil. Cuando era niño tuvo que alejarse de toda actividad física luego de que le detectaran la enfermedad de Perthes, una afección que se da en niños y afecta la cadera. “Me tuvieron que operar porque mi cadera no tenía cabeza femoral, y eso no me permitía caminar bien”, precisa. 

Según contó, tras un año de recuperación, pudo volver al canotaje. “Siempre el canotaje estuvo presente en mí. Me recuperé, volví a remar y a los 10 años me puse a entrenar ya con el objetivo de competir”, recuerda mientras sonríe. Y claro, sonríe porque 7 años después de aquel mal momento, alcanzó el título más importante de su carrera deportiva, para el que venía trabajando hacía mucho tiempo: ser campeón nacional.

 

La historia del joven palista neuquino que se va al mundial
“Creo que lo principal para ganar una carrera es tener mucha disciplina en el entrenamiento".

 

 

Ser enorme, ser campeón   

Unos días antes de clasificar para el Mundial de Croacia, Joaco ganó la carrera que lo coronó campeón. Repasando cómo fue aquella proeza, relata con detalle: “Largué la primera vuelta muy tranquilo. Íbamos en un pelotón de cinco botes de distintas provincias y sabía que ellos iban contra mí, así que largué tranquilo, pero bien posicionado. Dimos la primera vuelta y veía que ellos estaban incómodos conmigo, entonces aproveché la oportunidad del primer acarreo para bajarme y tratar de hacerlo lo mejor posible. Ahí pude lograr sacar ventaja”. Y continúa: “Iba con la mentalidad de que era ahora o nunca, que tenía que aprovechar esta oportunidad y no bajar los brazos hasta el final, pasara lo que pasara”.

Con la sencillez y modestia de los grandes, aclara que este triunfo no lo consiguió solo. Contó con el apoyo y la motivación del entrenador de alto rendimiento de su club, Agustín Montecino, quien prepara a cada atleta no solo físicamente, también los incentiva a superarse día a día, a ser perseverantes y a creer en que siempre se puede ir por más. Y así fue para este joven talento neuquino, que entendió que la superación de los propios límites es el triunfo más indo que nos permite el deporte y que creérsela no le va ni un poco: “A cada competencia no voy confiado en que voy a ganar, sino que voy con la cabeza tranquila, confiando en todo lo que entrené”, afirma.

“Creo que lo principal para ganar una carrera es tener mucha disciplina en el entrenamiento. No faltar, cumplir con toda la planificación que te da el entrenador y mantener la cabeza siempre en positivo y la frente en alto”, sentencia.

 

La historia del joven palista neuquino que se va al mundial
Joaco junto a su padre (derecha), Aníbal Fernández, cuando ganó el Campeonato Argentino en Entre Ríos.

 

 

El agua, un viaje de vida

“Estar en el agua es lo que más me gusta. Y el canotaje es como una herramienta que tengo, que me ayuda a resolver mis problemas. Cuando tengo un tema que me da vueltas, me subo al bote y es como que me olvido de todo, y me enfoco solo en eso. No es solamente el entrenamiento, es todo, siento pasión a la hora de subirme al bote”, reflexiona.

El agua es su elemento natural, el lugar donde elige estar desde que comenzó a transitar el camino del deporte. El agua que corre, el Limay, es el espacio que habita desde la pasión y desde la exigencia del entrenamiento. Y también es belleza, esa que seduce a todos los palistas sin excepción: “Hay lugares en el río que caminando no los conocés, porque no llegás. Solo llegás en un bote y decís ´qué loco este deporte que me permite conocer estos lugares’. Somos privilegiados acá en Neuquén, porque vivimos con el río al final de la avenida”, celebra.

Joaco también celebra al club de su vida, “es como mi segunda casa”, dice sobre El Biguá, que organizó una campaña con el fin de juntar fondos para que él y otros dos palistas del club puedan viajar a Croacia. (Podés acompañar a estos deportistas ingresando aquí).

 

La historia del joven palista neuquino que se va al mundial
"Hay lugares en el río que caminando no los conocés, porque no llegás. Solo llegás en un bote".

 

Llegando al final de la charla, se repasa el pelo con gran parsimonia mientras saluda a algunos curiosos que caminan por el club. Mira (como mirando al infinito y más allá) y comenta no poder creer el momento que está viviendo. Vuelve a sonreir para, antes de despedirse, aclarar que no se va a quedar tranquilo con el título de campeón. Dice que va por más y que está entrenando a fondo para el mundial. Joaco, un joven palista del que, seguramente, tendremos más novedades pronto porque su historia recién comienza.  

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