SUPERFICIES DEL LEER

Esperar un libro, acunarlo con dulzura y aprender su juego

La herida de traer una hija al mundo de Camila Vallendor.
sábado, 8 de junio de 2024 · 21:11

 

Por Romina O, lectora y poeta de Neuquén. 

 

Esta columna tiene por costumbre vivir adentro de la pregunta: ¿qué es la poesía? o también, ¿cómo puede ser un libro un objeto tan increíblemente magnético? En cada expansión de caracteres el teclado abre su pecho para acunar y proteger esas incógnitas en una tibieza que engendra nuevas y otras y más.  La poesía en su elasticidad se inmiscuye en diferentes cuerpos dispuestos a prepararle una máscara para que se pueda leer y una voz para quien pueda oírla. En ese pasaje abreva de cada intimidad que logra habitar para que sus apariciones se vuelvan únicas.

El libro de Camila Vallendor nos enfrenta al problema de la forma, del reconocimiento visual del poema. Su escritura es un bloque, de lejos parece narrativa. Sin embargo, al involucrarnos con el material esa idea queda completamente desestimada: este es un libro de poesía. ¿cómo darse cuenta? ¿en qué radica la diferencia? ¿es esta una cuestión demasiado específica? ¿deberíamos preocuparnos por estos asuntos cada vez que abrimos un libro? La poesía se escurre por donde quiere, se disfraza de párrafo y hasta puede usar el artificio de la oración.

Cualquier magia tiene sus trucos.

 

Esperar un libro, acunarlo con dulzura y aprender su juego
Página 33 de "La herida" de Camila Vallendor.

 

 

 

“la maternidad es un proceso irreversible”

La herida de traer una hija al mundo es una serie de textos poéticos que desmenuzan la experiencia de un cuerpo que hace nacer la otra vida que viene cargando. Esta voz nos invita a acompañar los momentos cercanos al parto desde las sensaciones íntimas, el desprendimiento que desdobla a cualquier “yo”, los cuidados posteriores de la cría y el paisaje subjetivo de una madre reciente.

El libro es una galería de instantes que revelan pasajes del cuerpo en su mutación constante, dolores de agudeza mortal que de alguna manera la mente o el espíritu anulan para asegurar la continuidad de la especie.

La poeta, con una valentía confesional, se anima a habitar el claroscuro de las situaciones más crudas que vive una madre para no olvidarlas; el cuerpo va a traccionar hacia la desmemoria, pero Camila escribió la herida, y la poesía la acompaña para amplificar esa experiencia singular hacia una universal (porque de eso también se encarga un poema).

 

 

Esperar un libro, acunarlo con dulzura y aprender su juego
"La maternidad es un traje demasiado grande", dice Vallendor.

 

 

Un cielo con pecas

¿Nace una escritura cuando es leída? ¿Nace una autora cuando publica? Miramos con cariño un libro nuevo, lo acunamos como a un bebé, le hablamos en una semilengua que proteja su fragilidad. Lo cuidamos con delicadeza al principio, vamos encontrando entre sus páginas algunos indicios que la editorial Cielo de Pecas nos fue dejando como señal lúdica: dos objetos que funcionan hacia adentro de sus páginas, pero no son exactamente libro…¿o si?

Texturas que nos remiten a libros para infancias en los que la presencia de un papel brillante o unas lanas sobresalientes no resultan extraños. No cabe duda, esos detalles son la prueba de que este libro cuenta con nuestra actitud lúdica. Doblamos alguna de sus hojas porque ahí encontramos espejo; subrayamos un verso con lápiz como forma de conversación con la materia poética que nos reclama. ¿Cuántos trucos esconde un libro para mantenernos en hipnosis? La ilusión del entusiasmo compartido nos ocupa en el juego fascinante de la lectura.

¿Qué le sumo a un libro que ya está impreso? ¿Cómo fue que unas hojas cosidas me pusieron a jugar y doler con este bebé esperado? ¿Es la lectura solamente un sistema colaborativo de significantes? Los siguientes versos pertenecen a diferentes parágrafos del libro, y fueron subrayados por esta lectora para pensar otro poema escrito por Camila Vallendor, uno ulterior que emerge al contacto.

La lectura, como actividad creativa y creadora no se alimenta de permisos. Transcribirlo tiene el sentido del juego:

“la electricidad circula con fuerza por mi sangre
inventa criaturas
estoy habitada por espectros que no entiendo
reconozco el sueño apenas comienza a acecharnos
la luz está en otra parte
algo dentro de mí se vuelve noche
sé que necesito los tiempos suaves de las plantas
estoy atada a un proceso que no puede detenerse
acaricio los bordes del pánico
mi intimidad, una fractura expuesta
palpito un riesgo
la maternidad es un accidente invisible”

 

 

Esperar un libro, acunarlo con dulzura y aprender su juego
Camila Vallendor es de Buenos Aires pero actualmente en Bariloche. Foto: Matiano Roitenburd.

 

 

Un poco más sobre la autora: Camila Vallendor nació el 18/01/1992 en Bs. As. Vive actualmente en Bariloche activando movidas artísticas en la Biblioteca Popular Carilafquen y en la co conducción de un programa radial de poesía “Cosas que hago en la oscuridad” en FM LOS COIHUES. Coordina talleres de lectura y escritura virtuales y presenciales. Si bien  la herida de traer una hija al mundo es su primera publicación formal, Camila ya era poeta y pueden leerse sus poemas en diferentes medios digitales, antologías y publicaciones artesanales.

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