CREADORAS DE IMÁGENES

Una Mar calma en pleno atardecer

Artistas en Laboratorio haciendo arte desde el pensamiento y la charla honesta.
miércoles, 7 de octubre de 2020 · 13:29

Da la sensación de que Mar García vive en estado de clínica permanente, en constante búsqueda de saberes artísticos culturales.

Mientras una pandemia mundial pone en evidencia la necesidad de repensarnos, también nos exige buscar otros modos de ser, hacer, convivir, algo bastante familiar en la vida de las artistas.

Mar es una artista e investigadora multidisciplinar que, en este contexto de aislamiento, propone un acercamiento al pensamiento y los procesos artísticos a través de charlas virtuales con mujeres artistas de diversas latitudes y diversas disciplinas. 

Charla a charla esta propuesta se convierte en un consultorio artístico, un laboratorio en Red donde las palabras de cada creadora construyen un conocimiento colaborativo, ese que se aprende desde la experiencia, una enseñanza poderosa que te moviliza tanto como una emoción.

Foto: Retrato de Mar García, actriz y pensadora.  
 

MC:¿Quién estás siendo?

MGB: Estoy siendo un mar calmo en pleno atardecer que te invita a contemplar, respirar y dejarte mecer por el vaivén de las olas. Rionegrina. Nací a orillas del río Negro en la ciudad de Viedma, me crié en Cipolletti, y luego emigré a Buenos Aires para estudiar, donde residí 13 años y me formé profesionalmente y formé una familia con mi hijo Renato y mi hija Gina, que son mágicos y con quienes retorné a Cipolletti. Actualmente, residimos junto con Chacha y su hija Petra en Fisque Menuco (Roca), entre bardas y río.

Me dedico a la docencia, investigación y extensión universitaria en Artes contemporáneas. Soy actriz, directora escénica, y me inquieta experimentar sobre Teatro performático, Teatro en sitio específico, Performance. También habito y me he formado como gestora cultural y socio-comunitaria, lo que me permite desarrollar acciones colectivas desde una militancia política, feminista y popular. 

Me reconozco curiosa respecto a diversos saberes y eso fue guiando mi camino de formación. Me titulé como Lic. en Artes y Profesora en Educación Media y Superior en Artes de la Universidad de Buenos Aire y luego como Especialista Universitaria en Educación Artística, Cultura y Ciudadanía (Universidad de Valladolid, España).

Me di cuenta que necesitaba saberes específicos para desarrollar proyectos de extensión con jóvenes en los barrios, entonces estudié la Especialización en Políticas Públicas de Niñez, Adolescencia y Familia (UNER). Investigar en Artes contemporáneas trans y posdisciplinares me despertó la curiosidad por la Maestría en Ciencia, Tecnología e Innovación de la UNRN que estoy realizando actualmente. 

Y, mientras la Pandemia se sigue extendiendo, escucho conferencias, charlas, experiencias de muchas artistas e investigadoras que me entusiasman a seguir hurgando en nuevos saberes. 

 

MC: ¿Qué es Alameda?

MGB: ALAMEDA es una sigla (Artistas en LAboratorio Múltiples Estudios de la Diversidad Artística) que intenta congregar a quienes les interesa investigar desde la práctica artística y experimental. Funciona como una plataforma de creación, producción e investigación. Producimos pensamiento crítico y situado. Compartimos saberes, prácticas y modos de hacer, pensando. Desarrollamos investigaciones teóricas, escénicas y performáticas.

Nos inquieta producir pensamientos colectivos y postdisciplinares en torno a las siguientes temáticas: metodologías emancipadas y sensibles de investigación en artes, poéticas contemporáneas teatrales, teatro en sitio específico, teatro performático, prácticas artísticas y feminismo(s), performance e intervenciones, espacios públicos y transitables, videoperformance, cartografías sensibles, cuerpos y territorios.

Foto: Plataforma Horizontal
 

MC: ¿Artistas en Laboratorio es una propuesta que apareció durante este contexto de pandemia mundial o es una idea que venías trabajando y pensando antes?

MGB: El ciclo de #entrevistasminimasentornoalpasodeltiempo nace en Pandemia, de una necesidad de colectivizar voces, de encontrarme virtualmente con colegas, amigas, artistas y creadoras de arte y pensamiento que, en pandemia, estaban produciendo, pensando y compartiendo sus experiencias y percepciones del confinamiento. Luego de cada charla suelo pedirle a la entrevistada que me recomiende a otras artistas para invitar y de esa manera la trama de voces se expande. Y conversamos sobre la percepción del tiempo, las mutaciones en pandemia, el lugar de las artes y las culturas en esta crisis global y nuestras miradas en torno al mundo incierto que tenemos frente.  

 

 

 

MC: ¿Qué sentís que le da este proyecto a tu vida cotidiana, a tu paso del tiempo en este contexto?

MGB: Disfruto mucho escuchar a las artistas, percibir sus pasiones por lo que hacen a partir de sus tonos de voz, sus gestos e imágenes de sus producciones. Agradezco profundamente la “conversa”, entrar en diálogo con sus pensamientos y modos de comunicarlos. Estas charlas nutren mi mirada para seguir observando mis prácticas artísticas, descubro metodologías que puedo replicar y mantienen vivo el deseo de “hacer teatro”, de “hacer arte”.  

MC: ¿Qué herramientas positivas para las artistas sentís que aparecieron o se potenciaron en los últimos meses?

MGB: El confinamiento a las artistas que tenemos las necesidad básicas cubiertas, sea porque nos dedicamos también a la docencia o porque tenemos un trabajo formal, la pandemia nos ha dado aire y espacio para la introspección, para reorganizar archivos, eliminar ideas-proyectos que no podrán ser, transitar el duelo de producciones que no verán la luz, conectar con las sensibilidades a “flor de piel” que se empezaron a manifestar frente a la pantalla, o del otro lado del teléfono. 

También, se potenció “lo colectivo”, mirar otras realidades e involucrarse, participar de asambleas virtuales, reuniones, comisiones de trabajo para acompañar luchas colectivas. Quienes trabajamos en las artes y las culturas hemos visto con claridad, la precarización laboral, la informalidad en todos los sectores artísticos, el descuido y maltrato por parte de funcionarios públicos responsables de las áreas de cultura (sí, la mayoría son hombres quienes ocupan estos cargos). 

La resiliencia siempre ha sido una condición de los y las artistas, sabemos que somos parte de un ecosistema sensible, emocional y de contención en este tiempo, sabemos que somos “esenciales”, solo falta que se efectivice ese reconocimiento tanto por la comunidad como por los órganos de gobierno para que nos reconozcan como trabajadores o trabajadoras. 

Dejo aquí diferentes enlaces y redes por donde navegó la virtualidad: Instagram, Facebook y Youtube.

 

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