AVENTURA

La historia de Caro y Santi atrapados en el paraíso

“Hakuna matata, una forma de ser; Hakuna matata, nada que temer”, así empieza la canción de "El Rey León" que hoy hacen propia Caro y Santi, una pareja que se propuso dar la vuelta al mundo, pero la cuarentena “los invitó” a quedar atrapados en el paraíso.
jueves, 12 de noviembre de 2020 · 17:15

Por Cecilia Russo, desde Bariloche.

Carolina, de 27 años, es mendocina pero criada en San Luis; licenciada en Administración de Empresas. Desde hace unos años su residencia era Córdoba. Santi, de 31, es de El Trébol, un pueblito del interior de Santa Fe; ingeniero industrial, también se trasladó a la localidad cordobesa de Colonia Caroya para trabajar y vivir un tiempo.

En 2018, sus caminos se cruzaron, y no sólo se enamoraron sino que emprendieron un sueño de muchos kilómetros. Ambos tenían la visión de viajar por el mundo. Un día, esa idea se transformó en su modo de vida. Pero esta pareja no contaba con que el 2020 sea el año más sorpresivo e inesperado de los últimos tiempos.

“No nos convencía el estilo de vida que llevábamos. Nos levantábamos muy temprano, viajábamos una hora para trabajar, otro tanto para volver a casa. Sentíamos que se nos estaba pasando la vida dedicando el trabajo para otro y todo el día encerrados. Eso, combinado con habernos conocido y tener el deseo de viajar, nos hizo un clic en la cabeza para dejar todo y emprender este sueño”, cuenta Santi.

Foto: Salto del Agrio, postal obligatoria en Caviahue (Neuquén)

 

Todo esto empezó en mayo de 2019: planificaciones, investigaciones, balances, vender cosas, armar un camper, gastos, generar ingresos, trámites. “Cuando nos quisimos dar cuenta, eran un montón de cosas a tener en cuenta. Ni hablar de todo el proceso de renunciar al trabajo o contarlo a la familia”, relata.

Y Caro agrega: “Por momentos, sentimos miedos pero nunca nos echamos para atrás. Todo lo que teníamos por ganar, era más de lo que podíamos perder”.

Foto: Pasando por El Sosneado (Mendoza)

 

Prueba Piloto

Entre octubre y diciembre, Caro y Santi tenían listo el camper, su hogar en los próximos meses y kilómetros. Para probarlo –y probarse ellos- hicieron un primer viaje a la Patagonia. Pasaron por Las Grutas y Puerto Madryn.

“Todo fue muy veloz porque teníamos que volver a trabajar”, dice Caro, y añade: “Volvimos enloquecidos. Ajustamos detalles y a fin de año, renunciamos, preparamos la mudanza y arrancamos”.

Así nace oficialmente Hakuna Matata, el emprendimiento de esta pareja para dar la vuelta al mundo, que tiene un primer objetivo: unir Ushuaia con Alaska.

Foto: Nieve en Bariloche: “Somos unos afortunados de haber pasado esta pandemia acá”.

 

Kilómetro 0

Oficialmente, el viaje arrancó en San Luis luego de pasar las fiestas con las familias. Córdoba, San Juan, La Rioja, Neuquén, fueron los primeros lugares que recorrieron juntos. Llegaba marzo y Caro y Santi ingresaban a la Zona Andina. ¿Qué podía salir mal?

“Nuestro plan es bajar hasta Ushuaia y después subir por Chile, hacer carretera austral; hacer el Norte argentino, Bolivia, Paraguay y toda la costa de Brasil. Queremos hacer esa pequeña gran vuelta y después retomar para seguir subiendo”, detalla Caro.

“Si bien leíamos que había un virus, nunca nos imaginamos que iba a ser para tanto. Salimos de Junín de los Andes a San Martín y ahí nos encontramos que empezaban a cerrar los parques nacionales, embarcaciones y otros lugares. En el camino de Ruta de los Siete Lagos, un montón de miradores ya estaban cerrados. Nos desviamos para ir a Villa Traful pero como vimos que venía complicada la cosa decidimos elegir un lugar para quedarnos fijos, al menos un par de semanas”, recuerda Santi. “Por suerte, nos decidimos en venir a Bariloche”.

Foto: Caro y Santi en el camper, su hogar por unos cuantos kilómetros.
 

Y así, con la idea de que sólo era “por un tiempo, hasta que todo se normalice”, la cuarentena atrapó a estos viajeros en uno de los paraísos de la Patagonia.

“Empezamos a hablar con amigos y contactos para ver si alguien, al menos, nos podía facilitar un patio, donde quedarnos. Encima, a los viajeros al principio nos miraban mal, como que nosotros traíamos el virus. No nos sentíamos cómodos, no queríamos bajar del camper”.

Sin pedir nada a cambio, los dueños de unas cabañas (Bungalows Capurro) les dieron un lugar. Ellos aportaron con trabajos en redes sociales y en mantenimiento, y allí pudieron pasar estos meses hasta que la cuarentena permitiera volver a viajar y retomar el sueño. “Somos unos afortunados de haber pasado esta pandemia acá”, destacan.

 

Recalculando

“Hasta finales de julio, mucho no pudimos hacer. Seguíamos cada novedad sobre las habilitaciones”, cuenta Caro y asegura: “A Bariloche lo explotamos un montón”.

Apenas se pudieron mover en la ciudad andina y en el Parque Nacional Nahuel Huapi, Caro y Santi no pararon de recorrer los lugares más lindos y llamativos de este lugar: Cerro Otto, Cerro Campanario, Mirador del Brazo Tristeza, Circuito Chico en camioneta y en bicicleta, Villa Tacul, Refugio Frey, Cerro López, Cascada Los Alerces, chocolaterías, cervecerías y la lista sigue.“Conocíamos Bariloche pero nunca habíamos tenido la posibilidad de recorrer tanto”, afirma Santi.

 

Y señala: “Tenemos la tranquilidad que siempre respetamos los protocolos. Estuvimos tres meses sin salir para nada, sólo al supermercado. El día que empezaron a habilitar lugares, fuimos saliendo de a poco”.

Ahora “la idea es seguir recorriendo a medida que se vayan abriendo las fronteras, conocer lugares turísticos y no tan turísticos – de esos que te recomiendan los lugareños – e ir trabajando donde podamos”, explica Caro. “Si llegamos a un lugar y encontramos un laburo por algunos meses, bueno, nos quedamos ahí” puntualiza.

 

Hakuna Matata

El proyecto Hakuna Matata se solventa con la venta de artesanías, copita menstrual y seguros de viajes, inversiones, intercambios. Además, en su página web tienen una tienda online y enlaces de afiliados donde consiguen comisiones por la venta o alquiler de productos de otras empresas relacionadas a viajes y turismo. Y el canal de YouTube también les empezó a generar ingresos. “Todo el tiempo estamos haciendo algo y viendo la manera de que nos entre algo de dinero. Ninguna nos hace millonarios pero de a puchitos nos vamos sosteniendo”.

Después de ocho meses en una hermosa cabaña con vista al lago Nahuel Huapi, Caro y Santi vuelven a vivir al camper y empiezan a encarar el sur. “A medida que se pueda cruzar, vamos a ir avanzando. Ahora, aprendimos que mucho no podemos planificar”, dicen.

Foto: Lago Hess y la Patagonia de fondo.


Dame la mano y vamos a darle la vuelta al mundo

Todas las historias de Caro y Santi, su viaje y anécdotas se pueden seguir en las redes sociales, donde además de compartir sus experiencias animan a otras personas a animarse a recorrer el mundo y seguir sus sueños.

“La cuarentena, lejos de sacarnos las ganas de viajar, nos las aumentó y nos hizo reafirmar la idea que habíamos tomado. Eso sí, ahora queremos viajar un poco más lento, bajamos algunas revoluciones”.

Foto: Uno de los paseos por el Cerro Catedral.

 

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