HISTORIAS VIVAS

Los hermosos zapatos de mariposas hechos a mano en El Bolsón

¿Quién quiere volver a casa cuando encuentra en El Bolsón un paraíso extraordinario? Con la respuesta en su mochila, Alejandra emprendió la formación en diseño de calzados, lo que le dio la posibilidad de irse de Buenos Aires para aterrizar en la Comarca Andina. Hoy sus zapatos “vuelan” por todo el país y el mundo.
jueves, 17 de septiembre de 2020 · 16:58

Por Cecilia Russo, desde Bariloche.

Cuando Alejandra hizo su primer taller de diseño y realización de calzado confeccionó un par de ballerinas, una especie de guillerminas sin tiras, a su medida, para ella. Era la primera vez que se ponía unos zapatos; y desde entonces, no se bajó más.

“Soy importada, de Aldo Bonzi (La Matanza – Buenos Aires); soy artesana desde siempre, es de lo único que trabajé en mi vida”, se presenta Alejandra Soto, una diseñadora de calzados que desde hace seis años vive en El Bolsón.

En sus zapatos

Al principio, esta bonaerense del “Conurbano profundo” se dedicaba al macramé, técnica, oficio y trabajo que la llevó a recorrer el país durante 10 años: “Hasta que llegué a El Bolsón y me encontré con amigos que había conocido en otros viajes. Cada verano que volvía, me quedaba con las ganas de quedarme en el sur. Volver a casa era un bajón”.

Después de un tiempo, la maternidad llegó para Alejandra y la idea de “vivir del arte” empezaba a tornarse imposible: “Tener un trabajo en relación de dependencia me angustiaba porque no me hacía feliz. Toda mi vida quise vivir del arte y no quería renunciar a eso”.

Pero un día, en medio de tanto caminar y asistir a entrevistas de trabajo en Buenos Aires, el destinó llamó a su teléfono.

La llamada (feliz)

“Volvía de una entrevista laboral y me llama una profesora con la que yo ya había hecho un curso de calzado unos años antes y me invita a hacer, de manera gratuita, un taller que duraba todo un año. Todo ese tiempo, para poder estudiar, vendí comida”. 

Suerte o destino, el hecho fue que a Alejandra se le encendió la lamparita que iluminó el primer escalón del emprendimiento que le permitiría, no sólo “vivir del arte” sino, también, trabajar donde ella quisiera.

Después de un año de aprendizaje, con nuevas herramientas, varios pedidos y un oficio asentado, Alejandra y su hija Violeta, que por entonces tenía dos años, agarraron todas sus cosas y se fueron a vivir a El Bolsón.

Ya instaladas en la Comarca, el comienzo fue una mezcla de desafíos, mudanzas y la sorpresa de despertar todos los días en una aldea de montaña: “El primer invierno fue interesante, pero como yo ya venía con ganas de quedarme, hasta el clima adverso fue parte de lo que yo esperaba”, cuenta. Y recuerda que a las pocas semanas de llegar “nos fuimos a un dormi”. 

“Para hacer los zapatos, la única máquina que uso es una de coser para armar ciertas partes; el resto lo hago a mano. En ese momento, la máquina quedó en un depósito hasta que consiguiera un alquiler. Mi taller, en esa pequeña habitación, eran dos cajas de bananas y una tabla de un bajo mesada. Las dos vivíamos ahí y yo terminaba los pedidos como podía”.

Efecto Mariposas de inspiración

Mariposas a tus pies” es el nombre del emprendimiento de Alejandra que ya tiene más de seis años, y que llega a los pies de todo el mundo a través de la venta online y de la feria de El Bolsón, la cual es visitada por turistas de todos los rincones de la Argentina y de otros países.

“Cuando hacía macramé siempre tenía muchas maripositas puestas en el paño; hacía prendedores, hebillas, todo con mariposas. Como un homenaje a mi trabajo anterior, que me había llevado de viaje por diferentes partes del país, elegí las mariposas”, explica Alejandra sobre la elección del detalle distintivo en sus diseños, el cual también relaciona con el concepto de “evolucionar y crecer”.

“Me gusta pensar que el arte no tiene que ser algo separado de nosotros, puesto en una galería o en un museo, sino que nos debe acompañar todos los días de nuestra vida; es vivir con la poesía. Algo que para mí  es arte, que pueda estar en los pies de todo el mundo, me parece genial”, expresa.

En las páginas de Instagram y Facebook de “Mariposas a tus pies” se pueden ver y elegir los diseños. Cada cliente, después, opta  por las variaciones de colores o detalles en base a un modelo de colores o detalles.

“Cuando empiezo un pedido, no sólo necesito que me digan color, modelo, talle, sino también saber para qué van a usar los zapatos, cómo es la horma, que me cuenten los detalles del pie, si tienen algún juanete; muchas veces pido que me manden una foto. Cada parte se hace a medida para que el calce sea cómodo”, detalla.

Y rescata: “Me gusta que el diseño sea exclusivo, que sea original. Pero que el calzado sea cómodo, es re importante. Para mí, que nunca usé zapatos, que siempre viví en ojotas y zapatillas de lona, es re importante la comodidad”.

Esta diseñadora, encantada con los paisajes de El Bolsón, a veces cierra las puertas de su taller, recoge algún pedido que pueda terminar a mano y, caminando, se deja perder por la costa de algún lago o sendero de montaña, con el sueño cumplido de trabajar donde más le gusta.

Zapatera a sus zapatos

Cuando un lugar te llama y no te podes ir, el destino juega sus cartas para que de a poco encuentres las miguitas de pan que te llevarán de regreso a eso que sentís como hogar. La historia de Alejandra, sus zapatos y sus mariposas, tiene un poco (o mucho) de esa fábula. 

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