MODA

¿Qué tienen en común una pareja de taiwaneses, un cardigan y el vestido de frutillas?

Tres sucesos que se hicieron virales en las redes demuestran que hoy lo que marca tendencia es eso que pasa en cualquier lugar del mundo pero debajo de las pasarelas. El futuro del fashion sos vos.
martes, 22 de septiembre de 2020 · 22:31

Bienvenidos a la nueva modalidad, donde lo personal se vuelve tendencia y la moda habitada es cada vez más inclusiva, menos prejuiciosa y más democrática. 

Lo vemos a diario gracias a las redes, grandes amplificadoras de looks tan posibles como aspiracionales. Lo cierto es que las marcas toman nota, reescriben sus manuales de comunicación y vuelven a sus raíces. Hacen campañas con sus empleados, lookean familiares y hasta ¡posturea el diseñador! Todo, con tal de llegar a un público cada vez más despierto, exigente y cuestionador que ya no compra cualquier buzón. 

Prueba de ello son las acciones no planificadas que cobran notoriedad, se vuelven virales y terminan siendo un fashion statement que hacen que sea la industria de la moda la que ponga el foco en ellas. Acá, tres lindos ejemplos. 

 

EL CHALLENGE DEL CARDIGAN

El cantante Harry Styles es el nuevo ícono del mundo de la moda. Sus looks rompen todos los estereotipos y por eso es furor. No se priva de usar lo que le gusta en cualquier lugar u ocasión, así como tampoco duda en mezclar perlas, tacos y encaje en sus outfits. 

Hace unos meses, ensayando para un show, usó un cardigan patchwork tejido de la marca JW Anderson. Las fotos empezaron a circular y el suéter se volvió viral, tanto que se agotó. Todos sus fans querían la prenda, carísima por cierto, y la solución fue zanjada de la manera más creativa, con un reto popularizado en TikTok.

Se empezaron a ver miles y miles de versiones del saco multicolor bajo el hashtag #harrystylescardigan en todo el mundo y la marca, sorprendida por tanta repercusión, se subió a la ola y decidió compartir el molde original de la prenda para que lo hagan tal cual. 

Fue así que una copia autorizada por su diseñador y hecha con las propias manos se volvió el ejemplo de moda democrática más representativo de toda la cuarentena donde, claro, ganaron todos. ¡Ni la mejor campaña de marketing lo hubiera imaginado!. 

Un dato más, el cardigan en cuestión también cosechó versiones neuquinas sin nada que envidiar. Durante las vacaciones de invierno la neuquina @mabi_bravo puso manos a la obra y con la ayuda de su mamá se sumó al reto y tejió al crochet su versión del #harrystylescargidan"


 TINTOREROS INFLUENCERS

Tienen 84 años cada uno y son el matrimonio instagramero más visto en este último tiempo. Dueños de una tintorería tradicional de Taiwán, dictan lecciones de estilo con la ropa que sus clientes dejan olvidadas en su local. 

Todo comenzó gracias a su nieto quien les propuso crearles una cuenta en la red social (@wantshowasyoung) para promocionar su local y de ahí surgió la idea de hacer producciones de fotos montando estilazos que resultaron dignos de tapa de revistas. 

 

La atracción está en la manera que tienen de reinterpretar la moda con cualquier tipo de prendas. Son maestros del mix and match, usan ropa vintage, remerones, faldas plisadas, joggers o van por la onda sastrera. Todo lo sacan de sus percheros, repletos de pilchas que ya nadie reclama. Ahí está la clave. 

Con más de 660 mil seguidores ya son fuente de inspiración de grandes marcas y ejemplo fiel de que los lookazos tienen más que ver con el gusto personal que con las prendas de última colección. Mucho menos con la edad.

 

 

EL VESTIDO CENICIENTA

Cuando la modelo Tess Holliday asistió a la Gala de los Premios Grammy 2020 enfundada en un vestido de aires principescos firmado por Lirika Matoshi, de gasa, tul y con frutillas bordadas, la “crítica” de la moda la tildó como la peor vestida de la fiesta. Los dichos fueron absurdos y fuera de lugar. Todo mal.

 

 

Semanas después, el mismo vestido empezó a habitar otros cuerpos y los FAV se sumaron de a cientos. El vestido se convirtió en la prenda fetiche más buscada que todas querían usar y la reflexión de la modelo no tardó en llegar. Tess dijo: “me gusta cómo este vestido me posicionó en las listas de peor vestidas cuando lo llevé en enero para los Grammy, pero ahora porque un grupo de personas delgadas lo lucen a todos les importa. En resumen: nuestra sociedad odia a los gordos, especialmente cuando estamos ganando”. Punto para ella. 

 

 

Sus palabras dejaron pensando a más de uno. Puso en escena que es posible hacer vestidos fabulosos en todas las tallas y una vez más reafirma los conceptos con los que, entre otros y desde hace años, machaca la periodista Ferni Moreno desde su medio digital, “los cuerpos no esperan tu opinión” y “la moda se adapta a nuestro cuerpo y no al revés”. Chapeau.

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