Historias vivas

La historia de Bettina y un plan que empezó con la Pantera rosa

Había una vez una artista risueña que se propuso dibujar todos los postes de su barrio. Cuenta la historia que una pandemia le dio el tiempo y ella salió a pintar todas las noches con dos perros de compañía.
viernes, 22 de enero de 2021 · 16:47

Hace unos días todos nos enteramos que en el barrio “127 hectáreas” había una artista que estaba regalando a sus vecinos caricaturas pintadas en los postes de cemento. La historia nos llegó, nos dibujó una sonrisa y, cuando conocimos a la autora, nos enamoró.

Casi todas las noches Bettina Ortiz se pone un guardapolvo rosa, llama a sus dos perros y sale con pincel y acrílicos en mano a hacer un regalo a su barrio. ¿Cuál es el regalo? Coloridos dibujos animados en todos (si, todos) los postes de cemento del barrio.  

 

 

Nos preguntamos cómo se le ocurrió tremenda tarea -ya pintó 80 y le faltan otros 50- y Bettina nos cuenta: “Empecé en el Barrio Nuevo, fuera de mi casa donde alquilaba, dibujé una pantera rosa. La gente que pasaba se paraba a sacar fotos y yo me dije: ´El día que tenga mi casa en las 127 hectáreas, lo voy a repetir  ́. 

 

 

Y así fue, hace 4 años se mudó al barrio y la pandemia (con el arrastre del confinamiento) la motivó a ponerse en marcha. “Hace cuatro años que vivo acá y no podía hacerlo por una cosa u otra. Y el 2020 con la pandemia me dije: `Arranco y termino la obra en todo el barrio y que cada uno tenga un dibujo`”.

 

 

“La reacción de los vecinos es maravillosa. Ayer vino un papá con una nena y se sacaban fotos y la nena me abrazó porque estaban los dibujos que ella quería. Ver el brillo de esos ojitos y la sonrisa es impagable”, comenta tan contenta como los chicos que se sacan fotos frente a los postes.

 

 

Bettina irradia alegría, orgullo y ni hace falta preguntarle nada que nos dice:  “Yo me llevo la alegría del vecino, que camina el barrio y se le nota que está feliz por los dibujos animados. Ando con una sonrisa de oreja a oreja porque los vecinos se divierten… Tanta alegría, tanta emoción, un regreso a la infancia…”

 

 

“Estoy haciendo 4 o 5 dibujos por noche. Salgo a pintar con los perros y tengo que parar cuando se me acercan y me lenguetean porque ya quieren volver. La idea es que todo el barrio tenga su dibujo animado. Me faltan entre 40 y 50 postes”.

 

Terminamos la charla con la misma sonrisa de los vecinos de las 127 hectáreas y nos quedamos pensando en las historias vivas de nuestra ciudad, en personajes que embellecen las veredas con arte retro, en las miradas iluminadas de niños felices y en la belleza de nuestra profesión, que nos permite compartir estas movidas maravillosas.

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