Historias Vivas

El curioso récord de Matías en los campos de la Patagonia

A pesar de tener un oficio duro, agotador, Matías Nuin supo aprovechar sus ganas de progresar y crecer dentro de la tarea que heredó de su padre. Este año batió el récord de esquilar más de 24 mil ovejas en una temporada. Es de Los Menucos y esta es su historia.
miércoles, 10 de febrero de 2021 · 14:40

Por Cecilia Russo
Especial Bariloche

Cuando la primavera está comenzando, los últimos restos de nevada fuerte se van derritiendo y las temperaturas en la Patagonia comienzan a considerarse cálidas, hay un oficio que se pone en marcha: el de los esquiladores. En los campos de la Línea sur, es una tarea que marca la identidad de los pobladores de la región.

Matías Nuin, con apenas 28 años, sigue el trabajo que heredó de su padre y sabe que, al finalizar el invierno, durante cinco meses visitará algunas estancias junto a una “comparsa”, grupo de hombres encargados de mantener viva la tradición en el sector ovino. Cada temporada lo mismo, desde hace 15 años. Pero este 2021 comenzó de una manera diferente.

Herencia de familia

La Patagonia tiene, en su vasto territorio, el 70 por ciento de la totalidad de población ovina del país. Cada año, entre las estancias que se dedican a la cría de ovejas, se movilizan cientos de trabajadores en las denominadas comparsas de esquila, para despojar a los animales de la lana.

Matías cuenta que “si bien aprendí mucho del trabajo viendo a mi familia también fui sabiendo otras cosas por mi cuenta”. El campo de los Nuin se encuentra en Pillahuincó, a unos 70 kilómetros de Los Menucos.  Desde ese punto perdido de la Línea Sur recorre miles de kilómetros para ejercer su oficio, aunque también se ha desempeñado en campos de Chubut y de Santa Cruz.

La cuarentena no los para

Con una curiosa similitud a los circos ambulantes, los esquiladores recorren los campos montando y desarmando sus bártulos, en una rutina que los llevará a convivir lo que dure la temporada zafrera. En camiones, combis o colectivos viejos acondicionados, las comparsas cruzan rutas y caminos maltrechos para cumplir su tarea.

Durante el 2020, la cuarentena no se interpuso en la tarea rural y a principios de agosto Matías volvió a dejar a sus afectos en casa para emprender el viaje, pero ahora con la suma alegría – y responsabilidad – de que se había convertido en padre.

Como con un pan abajo del brazo, la llegada de su hijo le dio al joven Nuin el empuje para alcanzar un récord dentro del mundo de la esquila: cortar la lana de 24.509 animales en una temporada. La marca a superar era de 19.700.

 

"La llegada de su hijo le dio al joven Nuin el empuje para alcanzar un récord dentro del mundo de la esquila: cortar la lana de 24.509 animales en una temporada"

 

La hazaña ocurrió en la zona de Tucu Tucu, río Ñire, en una estancia santacruceña. Allí culminó  la campaña número 13, aún con las ráfagas del invierno entrando por los galpones donde se alojan  hasta 800 ovejas.

Matías explica que le pagan por cada oveja esquilada, y que el record alcanzado “no sólo es un gusto personal sino que también me da tranquilidad de poder ahorrar un poco de plata para el resto del año”.

Cada animal le lleva cerca de un minuto de trabajo y paramos cada dos horas para descansar. Es como un deporte, tenés que estar bien físicamente”, calcula.

“Aprendemos ser felices así”

La jornada del esquilador no es fácil. Comienza a la 6 de la mañana y no afloja hasta la tarde noche. “En el medio hay oportunidad de descansar para tomar mate, almorzar y dormir la siesta” explica; pero agrega “que el campo a veces es muy duro, no hay baño, a veces tenés que calentar un balde de agua y tenés que bañarte así nomás”. A eso, confiesa, se le debe sumar “las condiciones del clima que muchas veces son muy pesadas”.

Sin embargo, tijera en mano, cada día Matías comienza la delicada faena de quitar la lana de las ovejas de una manera casi automática. “Se empieza por la barriga, la sentás, después el corte ciego en el cuello, la cabeza, las manitos y la extendida”, relata.

Pero la rapidez del proceso no deja de lado el bienestar del animal. “Tenés que saber acomodarlo, tratarlo bien”, advierte Matías.

Por siempre comparsa

Desde antaño, durante cuatro meses, en el desierto de la Patagonia argentina, un grupo de hombres conforma una campaña de esquila: la comparsa. Matías es parte de eso, lo lleva en su sangre. Y esta temporada se ganó el premio mayor.

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