Después de días de tensión e incertidumbre, Boca recibió una noticia clave de cara a su estreno en la Copa Libertadores: podrá contar con el apoyo de su gente en Chile. La Conmebol intervino ante la negativa inicial de Universidad Católica y obligó al club trasandino a cumplir con el reglamento, habilitando un cupo de 2.000 entradas para los hinchas visitantes.
En un principio, la dirigencia del conjunto chileno había ofrecido apenas unas 450 localidades para la parcialidad xeneize, muy por debajo de lo estipulado. Incluso, luego intentó reducir aún más ese número con la intención de quedarse con la totalidad del estadio para su público. Sin embargo, el reglamento es claro y la presión del organismo que rige el fútbol sudamericano terminó inclinando la balanza.
Con este escenario, el equipo de Claudio Úbeda podrá debutar en el Grupo D con respaldo en las tribunas del San Carlos de Apoquindo, en Santiago. Será un regreso importante para los hinchas visitantes en territorio chileno, en un contexto que venía marcado por antecedentes recientes de violencia.
Para este encuentro, además, se reforzarán los operativos de seguridad. Habrá mayor presencia de carabineros y controles exhaustivos tanto en los accesos como en los traslados. También se implementará un trabajo conjunto entre autoridades de ambos países para identificar a los hinchas que viajen, utilizando el sistema Tribuna Segura y el registro de DNI para evitar el ingreso de personas con derecho de admisión.
La decisión de la Conmebol no solo resuelve un conflicto puntual, sino que también reafirma una normativa clave: la obligatoriedad de la presencia de público visitante en sus competiciones, salvo excepciones justificadas.
Así, Boca tendrá un condimento extra en su debut copero. Porque más allá de lo que pase dentro de la cancha, el Xeneize no estará solo: su gente dirá presente en Chile.