La venta de la franquicia de la NBA de Los Angeles Lakers por más de 12.000 millones de dólares coloca a Josh Kushner y Bob Iger entre las figuras más poderosas del deporte, pero ambos llegan desde mundos empresariales bastante diferentes.
Kushner, de 41 años, construyó gran parte de su fortuna mediante tecnología y capital de riesgo. Fundó Thrive Capital en 2009, firma que ha invertido en compañías como Instagram, Spotify, Stripe y OpenAI. También fue cofundador de Oscar Health. Fadeaway World sitúa su patrimonio por encima de los 5,000 millones de dólares.
Iger, de 75 años, llega con décadas de experiencia en entretenimiento y medios. Dirigió The Walt Disney Company durante dos etapas y bajo su liderazgo Disney adquirió Pixar, Marvel, Lucasfilm y gran parte de 21st Century Fox, además de expandirse al streaming con Disney+.
La relación entre ambos tampoco comenzó con los Lakers. Iger se vinculó como asesor a una iniciativa de largo plazo de Thrive Capital, y los dos habían estado explorando una posible franquicia de expansión de la NBA en Las Vegas antes de surgir la oportunidad de comprar a Los Angeles.
La combinación es interesante para una franquicia como los Lakers: Kushner aporta capital, tecnología y conexiones financieras; Iger aporta experiencia en entretenimiento, medios, marcas globales y administración de empresas de enorme alcance.
Ahora tendrán que trasladar todo eso al baloncesto. Porque una valoración récord puede convertirlos en protagonistas del mundo empresarial, pero en Los Ángeles el éxito de los propietarios siempre termina midiéndose principalmente por una cosa: campeonatos.