Alpine tomó una decisión que sorprendió después de la polémica sanción que recibió Franco Colapinto en el Gran Premio de Países Bajos. Pese al malestar del piloto argentino y a la dureza del castigo, la escudería francesa resolvió no presentar una apelación ante la FIA y dejó firme la penalización que condicionó por completo la carrera del bonaerense en Zandvoort.
Colapinto había protagonizado una muy buena largada y consiguió avanzar hasta la décima posición durante los primeros metros. Sin embargo, todo cambió tras el accidente de Max Verstappen, que provocó la aparición de la bandera amarilla.
En ese contexto, el argentino superó a Yuki Tsunoda y los comisarios consideraron que la maniobra había infringido el régimen de bandera amarilla. Como consecuencia, recibió un drive-through que lo obligó a pasar por boxes y lo hizo caer hasta el fondo del clasificador. Además, la FIA le quitó tres puntos de su superlicencia.
El castigo generó una fuerte reacción de Colapinto, quien consideró que la sanción había sido excesiva teniendo en cuenta las circunstancias en las que se produjo la maniobra.
“Creo que es bastante injusto. Muy duro, extremadamente dura por las condiciones que había”, había expresado el argentino luego de la competencia.
Pese a esa postura, Alpine decidió no avanzar con ningún reclamo. La escudería tenía la posibilidad de presentar una apelación para intentar revisar la decisión de los comisarios, pero finalmente optó por aceptar el castigo y cerrar el episodio.
La determinación resulta llamativa si se tiene en cuenta el antecedente más reciente del equipo. En el Gran Premio de Mónaco, Alpine sí había utilizado el Derecho de Revisión para cuestionar las sanciones recibidas por Pierre Gasly y Colapinto por exceso de velocidad en el pit lane.
Aquella presentación terminó siendo favorable para la escudería. Gasly había finalizado tercero, pero una penalización lo había relegado hasta la séptima posición. Alpine insistió con la revisión de los registros y la FIA finalmente aceptó el reclamo, eliminó la sanción y le devolvió al francés el tercer puesto.
Sin embargo, en Zandvoort el equipo decidió tomar un camino completamente diferente. La diferencia estuvo también en el origen de las penalizaciones: mientras en Mónaco se discutían registros de velocidad en el pit lane, en Países Bajos el castigo a Colapinto estuvo directamente relacionado con una maniobra realizada durante un régimen de bandera amarilla.
Así, el resultado final del Gran Premio de Países Bajos quedó sellado para Colapinto. El argentino terminó 14° después de una carrera que había comenzado con la ilusión de sumar puntos, pero que quedó condicionada por una sanción que Alpine, esta vez, decidió no discutir ante la FIA.