¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Logo Am2022
PUBLICIDAD

La rosca

En este sinuoso escenario político nacional el gobierno de la provincia ha logrado la construcción de cierta confianza política con la administración central. La clave fue la necesidad de ambas administraciones, una de nutrirse de cierto pluralismo y la otra –cuando no- la necesidad de fondos frescos para los compromisos elementales.
Agregar Mejorinformado en
Agrega Mejorinformado a tus medios preferidos en Google
Domingo, 10 de abril de 2016 a las 07:22
PUBLICIDAD
Es indudable que los títulos nacionales que siembran las páginas y los portales de noticias opacan la vida pública local. No es para menos, baldazos de novedades caen sobre los ciudadanos que ya pueden dejar de inferir y empezar a constatar como los sectores más acomodados de la sociedad protegen sus beneficios, privilegios o botines en algunos casos. 

Comenzar a escribir un artículo de opinión sabiendo que los últimos dos Presidentes de la República Argentina están imputados en causas que  tienen que ver con su patrimonio o hablar de política, de justicia, de igualdad o discutir de ideología sabiendo que buena parte de la dirigencia económica ve como una práctica "normal”  la evasión o el ocultamiento de fortunas mal habidas causa una cierta sensación de inutilidad. De qué hablar cuando parece que está todo dicho. 

En la calle, el "relato” arrecia pidiendo por volver atrás el reloj que marcaba su tiempo histórico donde  -siempre de acuerdo a su versión- los pobres dejaron de serlo, el empleo se recuperó genuinamente, las mujeres se empoderaron, se venció el prejuicio contra los homosexuales, se reparó el daño perpetrado por la dictadura en los 70’ y el mundo mira como salimos de esa maraña neoliberal que es la comunidad internacional y el mercado. Desde el primer Perón que no se fantaseaba tanto en la Argentina y desde entonces que no se veía tanta fragmentación y tanto encono entre unos y otros. Según algunos mayores todavía estamos por debajo del antiperonismo que vivió a mediados del siglo pasado. Pero de acuerdo a nuestro criterio que cerca estamos. 

En el palacio, el gobierno reparador no termina de dar malas noticias, no alcanzan a acomodarse y tienen medio país encima reclamando lo que creen que a cada uno le toca. Hay poca experiencia de gestión y mucho joven entusiasta creído que por que fueron elegidos tienen todo el tiempo del mundo para aprender a gobernar. Se equivocan con entusiasmo también. En estos 100 se consumieron una parte importante del crédito. La justificación del nuevo oficialismo es que les quedó un campo minado y por ese estrecho desfiladero ha caminado el país desde su asunción. Los logros exhibidos en el terreno diplomático no pueden reeditarse en otras áreas donde hacer pie les está costando horrores.

En este sinuoso escenario político nacional el gobierno de la provincia ha logrado la construcción de cierta confianza política con la administración central. La clave fue la necesidad de ambas administraciones, una de nutrirse de cierto pluralismo y la otra –cuando no- la necesidad de fondos frescos para los compromisos elementales. También hubo cierto encanto entre macristas y emepenistas, aunque se sabe que la experiencia histórica del Movimiento con los gobiernos nacionales fue siempre de no arrimarse mucho al fuego del centralismo y preservar cierta distancia. Salvo con la cuestión del protocolo de seguridad no ha habido manifestaciones más discordantes, la prudencia y el sentido común han primado en la relación.

El ajuste de tarifas y la crisis petrolera son los dos hechos más fuertes que inciden en ánimo social de los neuquinos, pasado los conflictos salariales con los estatales la expectativa se centra en cómo evolucionará la situación en el ámbito del petróleo. Dos variables que escapan a la administración local pero que sí reclaman la activa participación del gobierno provincial.

La designación del ministro Norberto Bruno como representante de la provincia en el directorio de YPF cerró un debate o una disputa en torno a quien debía el que ocupara ese sillón. El ministro designado es una de las figuras que llegó a su cargo de la mano del gobernador Omar Gutiérrez, sin militancia partidaria y con un currículum importante en el mundo empresarial energético. La elección de Bruno es también una muestra de la autonomía política del gobernador Gutiérrez respecto de la tutela política que se le adjudicaba a su antecesor.

La otra caja de resonancia política está en la Legislatura neuquina y fundamentalmente en el bloque oficialista. Allí se juegan los intereses del nuevo esquema de poder dentro del MPN. Ningún gesto pasa inadvertido y cada uno de los legisladores busca su lugar bajo el sol, nuevas lealtades reemplazan viejos alineamientos y los referentes del ex gobernador Sapag en el bloque tratan de contener la diáspora. Son los soplos de nuevos vientos los que hacen sonar nuevas melodías, los liderazgos de Gutiérrez y Figueroa buscan consolidarse en medio de los estertores que provocan los cambios. La clásica estructura del Movimiento nuevamente está mudando de piel y en el andén están esperando los que no quieren perderse el tren de la historia. 



M.E.G.


PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD