La política en Neuquén

¿Cabeza de ratón o cola de león?

Mientras candidatos y aspirantes se esfuerzan por hacer notorias sus pretensiones electorales la agenda social gana las calles. El último año se ha duplicado la cantidad de “capitalinos” que asisten a merenderos y comedores comunitarios.
sábado, 28 de julio de 2018 · 00:00

 

 

 

 

 

Según los datos oficiales durante el año 2017, 22 nuevas familias ingresaron diariamente a la provincia. Durante todo el año pasado las nuevas familias neuquinas ascendieron a 8.409. Así lo destaca uno de los informes de la dirección provincial de Registros Civiles.

Con envión dado por el presidente Mauricio Macri cuando hace dos semanas, en conferencia de prensa, dijo que Vaca Muerta generaría “500 mil puestos de trabajo” es más que imaginable que para el cierre de este año el promedio de familias radicadas podría llegar a duplicarse.

Un alto porcentaje de los nuevos neuquinos llega a la provincia con la convicción de que conseguirá trabajo y mejorara sus condiciones de vida, a la brevedad.

Hace 9 años atrás hubo un foro que tenía como premisa comenzar a trabajar sobre la planificación y desarrollo de la gran Metrópoli de la Confluencia de Neuquén y Rio Negro.

Académicos, funcionarios de carrera de ambas provincias y también de distintos gobiernos locales de la futura gran Metrópoli, sesionaban una vez al mes echando a rodar la imaginación sobre el futuro en ciernes.

“Para un desarrollo sostenido y equilibrado es inevitable la descentralización” destacaba por esos días Enrique Zuleta Puceiro, uno de los más entusiastas que participaba de aquel foro. Se trabajaba sobre la idea de la descentralización urbana. Neuquén como la capital regional pero con las ciudades que la rodean actuando como satélites.

La capital como centro de servicios y las demás localidades soportando y albergando a la mayor cantidad de nuevos residentes.

El consultor le comentaba a quien escribe que había que prepararse para lo que será esta región en 10 o 15 años cuando Vaca Muerta comience a mostrar sus resultados.

El tiempo señalado por Zuleta Puceiro es hoy, y en estamos como entonces.

“El desarrollo y el progreso si no son planificados también traen contrastes y exclusión”, decía el consultor.

La ciudad de Neuquén es vista como el centro de servicios de la gran región metropolitana de la Confluencia. Se calcula que el efecto derrame de Vaca Muerta beneficiaria a gran parte de las localidades distantes a 100 kilómetros, a la redonda, de la capital neuquina.  

La pregunta que hoy se hacen expertos y entendidos es si la ciudad de Neuquén está preparada para ser la gran capital y cumplir con creces con tamaña responsabilidad.

Es el gran desafío que tendrá por delante el próximo intendente de la ciudad.

Horacio “Pechi” Quiroga quedara en la historia como el gran hacedor. Los vecinos ya lo ubican como el máximo responsable de las grandes obras construidas a lo largo y a lo ancho de la ciudad.

En los últimos 12 meses los merenderos y comedores comunitarios duplicaron el número de asistentes diarios.

Los últimos meses a los niños y jóvenes que se atienden se sumaron los padres y abuelos. Familias enteras buscando un plato de comida a la espera de que en algún momento el trabajo toque la puerta de sus hogares.

La ciudad que está llamada a ser la capital de la gran región metropolitana de la Confluencia muestra contrastes de desigualdades como nunca antes.

En la retirada del “gran hacedor” los indicadores sociales encienden la luz de alarma y obligan a los estrategas a repensar las exigencias de los vecinos.

El próximo intendente de la ciudad deberá tener un perfil más social. Deberá estar involucrado con el día a día de las distintas organizaciones que operan en la periferia de la gran capital.

Así como a nivel provincial el eje de la demanda pasara por la exigencia de mayor aprovechamiento de los recursos, en la capital provincial la “cosa” pasará por un  proyecto que consolide el progreso pero con mayor inclusión social.

Jorge Salas, presidente de la cooperativa de viviendas 127 hectáreas, fue contundente. “Nosotros colaboramos con merenderos y comedores en distintos lugares de la ciudad. La cifra se ha duplicado y en algún caso hasta triplicado”.

“Desde la Cooperativa tenemos un programa de asistencia a las familias que se han quedado sin sustento laboral. Es un paliativo mínimo que los acompaña hasta que consiguen trabajo”, indicó Salas.

“Hasta el año pasado no eran más de dos o tres meses. Hoy tenemos casos que ya van para el año”, concluyo.

Son muchos los contrastes que podríamos continuar citando pero “para muestra alcanza con un botón”.

Mientras algunos vislumbran un futuro promisorio otros, esperan que el derrame del progreso les golpee la puerta para finalmente convertirse en “cabeza de ratón”.    

Alejandro López

8%
Satisfacción
25%
Esperanza
0%
Bronca
50%
Tristeza
16%
Incertidumbre
0%
Indiferencia