El desarrollo de Vaca Muerta como plataforma exportadora y la necesidad de transformar el potencial energético argentino en inversiones, infraestructura y desarrollo federal fueron algunos de los principales ejes del AmCham Energy Forum 2026, que reunió a más de 850 representantes del sector público y privado bajo la consigna “La energía en clave federal”.
El encuentro, organizado por AmCham Argentina, congregó a gobernadores, funcionarios nacionales, empresarios y referentes del mercado energético para analizar las condiciones necesarias para consolidar a la Argentina como un jugador relevante en el mercado internacional de la energía.
La agenda puso a Vaca Muerta en un lugar central, junto con el desarrollo de las distintas cuencas productivas, el crecimiento de las exportaciones de gas, la infraestructura necesaria para acompañar la expansión de la producción y las nuevas demandas energéticas vinculadas con industrias emergentes.
La discusión también estuvo atravesada por una pregunta estratégica: cómo lograr que el crecimiento de la actividad energética no quede limitado al incremento de la producción y las exportaciones, sino que genere un impacto económico más amplio en las provincias productoras y en el resto del país.
En la apertura del foro, la presidenta de AmCham Argentina y CEO de Aconcagua Energía Generación, Mariana Schoua, destacó el cambio de escenario macroeconómico y afirmó que el país ya es “un exportador neto de energía”, en un contexto de inflación descendente y reformas orientadas a generar nuevas condiciones para la inversión.
Schoua sostuvo que el desafío de la próxima etapa será transformar la recuperación de la credibilidad en desarrollo federal. “Ahora el desafío es transformarla en desarrollo federal”, planteó, con la mirada puesta en que los beneficios del crecimiento energético alcancen a las distintas regiones del país.
El CEO de AmCham Argentina, Alejandro Díaz, coincidió en que disponer de recursos naturales no es suficiente para garantizar el desarrollo. En ese sentido, remarcó la necesidad de profundizar el diálogo entre el sector público y privado, avanzar en competitividad y sostener reglas estables que permitan atraer inversiones de largo plazo.
Vaca Muerta y la plataforma exportadora
Uno de los ejes de la agenda fue el potencial de Vaca Muerta para convertirse en una plataforma exportadora de escala global. El desarrollo de nueva infraestructura de transporte, la expansión de la producción de petróleo y gas y los proyectos vinculados al GNL aparecen como piezas centrales para aprovechar los recursos de la formación neuquina.
La discusión energética excedió, sin embargo, el desarrollo de los hidrocarburos no convencionales. El foro abordó también los desafíos de las distintas cuencas productivas, el futuro del mercado global del gas, la normalización del sistema eléctrico y las nuevas demandas que generarán sectores como la minería y los centros de datos.
En ese escenario, la infraestructura fue señalada como una condición indispensable. El crecimiento de la producción energética requiere nuevas capacidades de transporte, almacenamiento, generación y exportación para evitar que las limitaciones físicas se conviertan en un freno para las inversiones. Entre los participantes estuvieron referentes de empresas directamente vinculadas con la expansión energética argentina, como TGS, Vista, Central Puerto, AES Argentina, TotalEnergies, Tenaris, Genneia, Schneider Electric y Aconcagua Energía,
Los principales ejecutivos del sector energético coincidieron en que Vaca Muerta ya dejó de ser una promesa y entró en una nueva etapa: la de competir a escala global. En el marco del AmCham Energy Forum, señalaron que para sostener el crecimiento serán determinantes la eficiencia operativa, la infraestructura, el acceso al financiamiento, el capital humano y, especialmente, la previsibilidad de las reglas de juego.
Desde Vista Energy, destacaron que la compañía consolidó la adquisición de los activos de Equinor y alcanzó una producción de unos 156.000 barriles equivalentes por día. La empresa proyecta invertir alrededor de US$ 1.800 millones anuales en 2027 y 2028, perforar entre 100 y 110 pozos por año y alcanzar 185.000 barriles diarios en 2027 y 208.000 en 2028. La meta de largo plazo es llegar a unos 250.000 barriles diarios en 2030.
“La roca ya está aprobada, Vaca Muerta es una realidad, pero empiezan otras peleas”, aseguran, al remarcar que Argentina debe competir por capital con otras grandes cuencas internacionales, especialmente Permian, en Estados Unidos. Como ejemplo de eficiencia, mencionó la implementación por parte de Vista de un sistema de transporte de arena a granel desde las minas hasta los pozos, que permitió reducir casi a la mitad los costos logísticos.
TotalEnergies Argentina, coincidió en que el país está apenas en una primera etapa del desarrollo de Vaca Muerta. Según explicó la empresa, la producción de petróleo ronda actualmente los 900.000 barriles diarios y podría alcanzar entre 1,5 y 1,7 millones de barriles por día hacia 2030. En gas, el objetivo es pasar de unos 140-160 millones de metros cúbicos diarios a 260 millones.
Para avanzar, señaló cuatro condiciones centrales: previsibilidad, infraestructura, acceso a los mercados y confianza. “Estamos empezando”, y advierten que el desafío será evitar el denominado “efecto rebote”: avanzar con reformas y proyectos de inversión sin luego introducir cambios que deterioren las condiciones para el capital.
En ese sentido, desde las empresas defienden explícitamente al RIGI. “Sin el RIGI hoy no estaríamos creciendo”, sostuvo, y pidió evitar nuevas cargas impositivas o aumentos de costos que puedan enviar señales negativas a los inversores. También destacó que el petróleo y el gas argentinos deberán conquistar mercados internacionales de manera sostenida, con contratos, infraestructura y compañías capaces de acceder a compradores globales.
Oscar Sardi, ejecutivo de TGS, puso el foco en el proyecto de procesamiento de líquidos de gas natural que la compañía desarrolla en Vaca Muerta, con una inversión superior a US$ 3.000 millones. La obra tendrá un plazo de ejecución de entre 45 y 46 meses y ya tiene contratado aproximadamente el 93% de su capacidad. El proyecto contempla unos 100 kilómetros de gasoductos, una ampliación de la capacidad de procesamiento hasta unos 43 millones de metros cúbicos diarios y permitirá separar propano, butano y gasolina del gas natural. Según explicó, la iniciativa podría generar ingresos por exportaciones de más de US$ 1.000 millones anuales y tendrá un fuerte impacto sobre el empleo y la actividad de proveedores.