Hay homenajes que no se apoyan en una efeméride, sino en una herida que sigue viva aunque pasen los años. Carla Peterson eligió el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas para abrir una puerta muy personal y contar, desde el lugar de hija, cómo atravesó aquella guerra que tuvo a su padre del otro lado del mar.
La actriz compartió en sus redes un mensaje dedicado a Damián Peterson, excombatiente, y lo hizo desde un registro íntimo, atravesado por recuerdos de infancia y por escenas que todavía conserva con nitidez. “Mi papá fue a Malvinas, tengo una carta que nos mandó desde allá. Me acuerdo que en esos meses miraba diarios y noticieros buscando fotos para saber algo”, escribió, al reconstruir la espera desde la incertidumbre y la necesidad desesperada de encontrar una señal.
En ese recuerdo también apareció con fuerza la figura de su madre, sosteniendo a la familia en medio del miedo. “Mi mamá nos decía que a él no le iba a pasar nada, que estaba bien. Inventaba historias para que no tuviéramos miedo”, contó Carla Peterson, al evocar ese intento cotidiano de proteger a sus hijos mientras la guerra avanzaba lejos, pero al mismo tiempo se metía todos los días dentro de la casa.
La publicación fue todavía más honda cuando la actriz recordó cómo vivía ella esa espera. “Yo lo esperaba, me ilusionaba con falsos titulares que decían ‘Vamos ganando’, eso significaba que papá iba a volver”, expresó. En esa frase se condensó algo más grande que una memoria familiar: la manera en que una niña trataba de traducir las noticias en una sola certeza posible, que su padre regresara.
Además, Carla Peterson compartió parte de la carta que Damián Peterson les había enviado desde las islas, un material que hoy tiene un peso enorme dentro de esa historia. “Describía lo hermosas que son vistas desde el cielo, decía que estaba bien a pesar de todo, que lo habían castigado por robar un teléfono para comunicarse con nosotros”, relató. La frase deja ver el esfuerzo por llevar calma a la familia, incluso desde un escenario atravesado por la violencia y la precariedad.
También rescató otros detalles de ese mensaje, pequeños gestos que revelan hasta qué punto el vínculo afectivo seguía latiendo en medio del horror. “Agradecía el pijama que le habíamos mandado y decía que nos extrañaba, que estaba tranquilo, aunque en el campo estaban sufriendo mucho”, recordó. Ahí la publicación dejó de ser solo un tributo a su padre para convertirse también en una escena dolorosa de lo que miles de familias argentinas atravesaron en aquellos meses.
Para cerrar, Carla Peterson corrió el foco de lo íntimo a lo colectivo y amplió el abrazo. “A él, a sus compañeros, a los que no volvieron y a todas las familias de los veteranos de Malvinas, un abrazo fuerte. A los héroes y heroínas de Malvinas les debemos memoria”, escribió. No fue un posteo más: fue una forma de decir que hay recuerdos que no se apagan y de devolverles nombre, voz y afecto a quienes cargan esa historia para siempre.