El Día del Padre tuvo un impacto inesperado en Gran Hermano Generación Dorada. Lo que para varios participantes fue un momento de emoción y recuerdo familiar terminó quebrando por completo a Emanuel Di Gioia y Alejandra Majluf, quienes expusieron historias muy dolorosas sobre sus vínculos paternos.
La primera en desarmarse fue Alejandra Majluf, sorprendida por la aparición de una imagen de su papá. La actriz reconoció que no guarda fotos con él y explicó que la relación estuvo marcada por la falta de apoyo, especialmente cuando decidió seguir su vocación artística.
Con lágrimas, Alejandra Majluf recordó: "Fue muy duro conmigo, desde muy chiquita. Era muy estricto, era muy bombero". Luego intentó poner en contexto esa historia familiar y agregó: "Yo creo que fuimos víctimas de víctimas. Mi abuelo fue muy duro con él". Aun así, admitió que la herida sigue abierta: "Todavía estoy tratando de perdonarlo".
El dolor más fuerte apareció cuando habló de su carrera. "Me dijo que no tenía que ser actriz. Mi papá me dijo que nunca iba a poder conseguir nada. [...] Me dijo que si era actriz, no lo iba a ver más. Nunca jamás fue a ver una obra mía ni nada", contó. También recordó una frase que la marcó en un momento difícil: "Me dijo que era una fracasada, algo muy duro para decirle a un hijo".
Pese a ese pasado, la participante explicó que su experiencia le dejó una enseñanza sobre la maternidad. Alejandra Majluf remarcó que intenta acompañar a su hija de una manera distinta y no repetir aquello que tanto le dolió. Incluso contó que su padre podía mostrarse como un "galán" ante los demás, aunque ella no se sintiera querida en la intimidad.
Después llegó el turno de Emanuel Di Gioia, luego de que Santiago del Moro le explicara que su familia había decidido no enviarle una foto de su padre. El participante eligió hablar y fue contundente: "Mi papá es diácono, para la visión de todo el barrio era un ejemplo, pero en la familia no".
Entre lágrimas, Emanuel Di Gioia relató una infancia atravesada por la violencia: "Me cag... a palo siempre. Un día, tenía nueve años, me fui de mi casa, me bajó un diente, y corrí hasta la casa de abuela, tres kilómetros". Luego sumó otro recuerdo devastador: "Nos dejó sin casa, nos dejó sin comida, nos dejó sin ropa ni recuerdos. No tengo ni una foto de chico, junto todo y lo prendió fuego".
El cierre de su testimonio dejó una marca profundamente emotiva. Emanuel Di Gioia transformó ese dolor en una decisión personal frente a su propia hija: "Me enseñaste algo, lo que no tengo que hacer a mi hija. No voy a repetir el ejemplo, rompí la barrera. Por eso le doy todo mi amor".