Griselda Siciliani se enfrentó a uno de los desafíos más particulares de su carrera al interpretar a Moria Casán en la serie Moria. Durante una charla con TN Show, ambas repasaron el proceso de construcción del personaje y hablaron sobre lo que significó llevar distintos momentos de la vida de la diva a la pantalla. La actriz contó detalles de su preparación y reconoció qué aspecto le resultó especialmente complejo.
Desde el comienzo de la conversación, Moria Casán dejó en claro que no considera que las intérpretes que la representan estén haciendo una simple copia de su personalidad. Por el contrario, destacó la sensibilidad y el talento necesarios para encontrar aquello que define su esencia. “Esto no es una imitación, no es una parodia, no es una caricatura. Son actrices extraordinarias, sensibles, con un rango impresionante de actuación que interpretan mi ADN”, explicó.
La diva incluso encontró una manera particular de reconocer el trabajo de quienes asumieron el desafío y las definió como “Mostrazas”. Para Griselda Siciliani, en tanto, haber sido elegida para interpretar a una figura de semejante peso fue un verdadero honor. Al observar el material terminado, aseguró que sintió alivio al comprobar el resultado: “Menos mal que me tocó. Mirá si no me tocaba, si lo estaba viendo de afuera que lo hacía otra actriz, me muero”, confesó.
Sin embargo, hubo una parte del proceso que puso a prueba especialmente a Siciliani: aprender algunos de los extensos monólogos que forman parte de la identidad televisiva de Moria. “Cuando tenía que estudiar, sobre todo tuve que estudiar algunos monólogos de estos que eran complejos”, relató. El problema no estaba solamente en memorizar las palabras, sino en reproducir con precisión la particular manera de hablar de la diva.
La actriz explicó que el ritmo de Moria Casán podía convertirse en un verdadero desafío frente al texto escrito. “Moria estaba hablando a una velocidad que no parece que está hablando tan rápido, pero cuando lo querés estudiar no entendés claro en dónde respiró”, detalló Griselda Siciliani. La observación provocó un momento de complicidad entre ambas y puso en evidencia una de las características más reconocibles de la conductora.
A partir de esa reflexión, Moria Casán recordó sus históricos móviles televisivos y aquellas entrevistas en las que podía extenderse durante largos minutos frente a las cámaras. “Les hacía los programas, totalmente. Era cine”, recordó. También explicó que siempre tuvo una relación cercana con el periodismo y que solía aprovechar las entrevistas para contar cuestiones personales que nadie le había preguntado.
“Yo siempre me sentí muy cercana al periodismo. Venía a hacer notas y yo les contaba cosas de mi vida que no me habían preguntado, los usaba como catarsis y quedaban mudos con las barbaridades que les decía”, relató. Luego, fiel a su estilo, agregó con humor: “Algunos todavía están en shock”. Ese vínculo con la exposición pública también aparece como uno de los elementos centrales de la historia que llega a la ficción.
Otro de los puntos que más moviliza a las protagonistas es la relación entre Moria Casán y Sofía Gala, su hija. Griselda Siciliani destacó la importancia de ese vínculo dentro de la producción: “Ni hablar que es un poco también la vida, a mi entender, un poco la vida de esta madre y esta hija”. Moria coincidió y resumió el corazón emocional de la historia: “Es una historia de amor entre madre e hija. Es para mí lo que más moviliza”. Finalmente, expresó su agradecimiento por el proyecto: “Qué honor en nuestra vida recibir este regalo de semejante plataforma, tratada de esa manera, cuidada con ese amor, esa maestría. Así que felices”.