El Cuarteto Confluencias llevará este viernes a Neuquén una propuesta que cruza música, historia y emoción. La agrupación presentará su “Concierto de Invierno” a las 21 en el Neuquén Tower Hotel, ubicado en Belgrano 174, con obras de Wolfgang Amadeus Mozart y Felix Mendelssohn.
La formación está integrada por Mauricio Aramayo y Aluminé Temis Barrutia en violín, Arturo Ibáñez Aponte en viola y Lucía Espeche en cello. Las entradas tienen un valor de $20.000 y todavía quedan algunas disponibles. Para consultas se puede contactar al 299 402 1545.
Aramayo explicó en diálogo con Entretiempo por AM550 que el cuarteto nació de una relación musical que comenzó hace años. “Juntos venimos tocando con el cuarteto hace como tres años, casi cuatro, pero en realidad nosotros hacemos música de cámara juntos desde muy jovencitos”, contó. La amistad entre los integrantes, agregó, supera las dos décadas y siempre estuvo vinculada con nuevos desafíos musicales.
El violinista describió esa relación como una búsqueda constante. Los músicos suelen enfrentarse a obras complejas y estudiar cada detalle antes de llevarlas al escenario. “La música no solo se escucha, se siente”, afirmó Aramayo. Para el grupo, esa emoción también forma parte del vínculo que construyen con quienes asisten a cada presentación.
El cuarteto recupera dos historias atravesadas por la intensidad
La propuesta reunirá dos obras de compositores separados por varias décadas, pero unidos por una enorme capacidad creativa. Lucía Espeche, violonchelista, destacó que ambos fueron niños prodigio y que sus composiciones mantienen una fuerte intensidad emocional.
Mendelssohn, además, tuvo un papel importante en la recuperación de la obra de Johann Sebastian Bach. Espeche señaló que el compositor alemán fue “un gran propulsor de la música de sus antecesores” y recordó que ayudó a devolver la música de Bach a los escenarios.
La artista también explicó que el trabajo de cámara exige una preparación particular. “Uno escucha, los dos escuchamos música desde muy jovencitos”, señaló. También remarcó que los intérpretes necesitan recurrir a referentes y estudiar constantemente para construir una interpretación propia.
Aramayo sumó otra clave: conocer el contexto en el que cada obra fue creada. “Era otra época, eran otras las costumbres, otra realidad”, explicó. Sin embargo, sostuvo que la distancia histórica no elimina las emociones que atraviesan esas composiciones.
“Lo increíble es que, pese a esa distancia que hay entre nuestra actualidad y el momento en que ellos escribieron o estrenaron las obras, la parte emocional sigue conectando con el mismo lugar”, afirmó.
Esa conexión será uno de los ejes del concierto. El músico comparó las pasiones que aparecen en las obras con experiencias actuales y, con humor, imaginó que Mozart y Mendelssohn podrían haber sido figuras populares de las redes sociales si hubieran vivido en esta época.
Mozart y Mendelssohn llegan con dos obras cargadas de emoción
El programa propone recorrer dos universos diferentes. El cuarteto de Mendelssohn fue compuesto cuando el músico tenía apenas 17 años. Aramayo destacó la intensidad de una obra escrita a esa edad y consideró que la explicación más sencilla para semejante producción es que se trataba de un verdadero genio.
“Era un genio que podía llevar toda esa intensidad a una partitura y hacer que, luego de más de 150 años, esa intensidad siga latente”, sostuvo.
El recorrido también llegará hasta Mozart. La obra elegida presenta pasajes de carácter introspectivo y momentos de fuerte tensión emocional. Aramayo habló de una sensación cercana al duelo y explicó que los intérpretes asumen el desafío de transmitir ese clima al público.
Pero el concierto también tendrá contrastes. Después de los momentos más oscuros aparecen pasajes de alegría y movimiento. Para los músicos, ese cambio forma parte del viaje que propone la música de cámara.
La historia personal de los dos compositores también atraviesa el espectáculo. Aramayo recordó que Mozart murió a los 35 años, mientras que Mendelssohn falleció a los 38. Ambos dejaron una producción artística enorme pese a sus vidas breves.
Sobre Mozart, el violinista repasó las dificultades económicas, el estrés y los problemas personales que marcaron sus últimos años. También mencionó que el compositor eligió desarrollar proyectos vinculados con la ópera popular en lugar de limitarse a trabajar para las cortes.
En el caso de Mendelssohn, Aramayo señaló que la muerte de su hermana Fanny tuvo un fuerte impacto emocional. El compositor murió poco después, tras atravesar un período de enorme exigencia laboral y desgaste personal.
El “Concierto de Invierno” propone así mucho más que una selección de obras clásicas. El Cuarteto Confluencias busca que el público conozca las historias detrás de esas partituras y pueda reconocer emociones que, pese al paso de los siglos, todavía resultan cercanas.
La presentación será este viernes 14 de agosto a las 21, en el Neuquén Tower Hotel de Belgrano 174, en pleno centro de la capital neuquina. Espeche advirtió que quedan pocas entradas disponibles y recomendó acercarse con anticipación a quienes todavía no hayan adquirido la suya.
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