Abelardo de la Espriella ganó el balotaje presidencial de Colombia por menos de un punto porcentual y su victoria desató reacciones simultáneas y opuestas: celebraciones en su búnker y violentas protestas en las calles de Bogotá y Cali, donde seguidores del presidente saliente Gustavo Petro y del candidato derrotado Iván Cepeda quemaron neumáticos y banderas de Estados Unidos, instalaron barricadas en llamas y se enfrentaron con la policía antidisturbios al grito de "¡resistencia!". Lo que comenzó como marchas pacíficas en los bastiones del petrismo escaló a enfrentamientos con manifestantes encapuchados, en escenas que recordaron al estallido social de 2019-2021 contra el gobierno de Iván Duque. "No nos vamos a conformar con un gobierno que sea agresivo y quiera perseguirnos", declaró Isabella Giraldo, una emprendedora de 26 años en Bogotá. Trump, por su parte, fue el primero en reaccionar desde afuera: "¡Ganó, GRANDE!", escribió en Truth Social junto a una fotografía del presidente electo.
La victoria de De la Espriella desató una cadena de felicitaciones de varios presidentes latinoamericanos que se mueve en sintonía con Washington. Javier Milei saludó lo que llamó una "histórica victoria"; el chileno José Kast celebró el "gran triunfo electoral"; el ecuatoriano Daniel Noboa afirmó que "Colombia eligió el orden sobre la impunidad" y se explayó en que la región "merece seguridad, progreso y gobiernos que enfrenten al crimen sin excusas"; el panameño José Raúl Mulino le deseó "el mayor de los éxitos". La Nobel de Paz venezolana María Corina Machado auguró que De la Espriella será "un gran aliado en la transición democrática de Venezuela", y el presidente electo informó además haber dialogado con el jefe de gabinete de la primera ministra italiana Giorgia Meloni, en una señal de que su red internacional se extiende más allá del continente. Desde Lima, en medio del propio escrutinio que podría declararla presidenta de Perú, Keiko Fujimori celebró que "soplan nuevos vientos para América Latina".
La victoria de De la Espriella consolida el giro conservador que viene barriendo América Latina en los últimos meses y que ya había dejado su marca en Argentina con Milei, en Ecuador con Noboa y en Chile con Kast. El abogado millonario de 47 años, apodado "El Tigre", que realizó toda su campaña bajo chaleco antibalas y prometió combatir el narcotráfico "por la razón o por la fuerza" con apoyo de Washington e Israel, asumirá el 7 de agosto en sustitución de Petro, el primer presidente progresista en la historia de Colombia. La pregunta que deja abierta la noche del domingo es si las protestas que estallaron en Bogotá y Cali son el primer capítulo de una resistencia organizada o la reacción espontánea de una izquierda que aún no procesó la derrota, en un país que lleva décadas intentando resolver por las urnas una tensión social que sus instituciones no han logrado contener.