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Irán despide a Ali Jamenei al grito de "¡Venganza!" en el inicio de seis días de funerales de Estado

El féretro del líder supremo abatido el 28 de febrero permanece expuesto en la Gran Mosalá junto a los ataúdes de su hija, yerno, nuera y una nieta de 14 meses.

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El itinerario fúnebre se extenderá hasta el 9 de julio

Teherán amaneció envuelta en luto oficial y en una demostración de fuerza calculada: miles de fieles vestidos de negro comenzaron a congregarse desde las primeras horas ante la Gran Mosalá del Imán Jomeini, donde el féretro del ayatolá Ali Jamenei —cubierto con su emblemático turbante negro— fue expuesto al público cuatro meses después de su muerte en los bombardeos israeloestadounidenses del 28 de febrero que iniciaron la guerra.

Muchos asistentes enarbolaban banderas chiitas rojas con la inscripción "Mártir" y se escucharon consignas de "¡Venganza!", pero también el clásico "¡Muerte a Estados Unidos, muerte a Israel!", en un acto que el régimen construyó deliberadamente como una demostración de vitalidad en plena negociación diplomática con Washington.

Las autoridades esperan entre 15 y 20 millones de asistentes solo en la capital durante los seis días de homenajes, para los que se instalaron más de 400 carpas de la Media Luna Roja y camiones cisterna ante temperaturas que podrían superar los 35°C.

El funeral tiene una dimensión política que va más allá del duelo religioso. Se realiza en el contexto de las negociaciones iniciadas tras el memorando de Islamabad y en medio de las masivas protestas que sacudieron Irán seis meses atrás contra el sistema teocrático. Junto al ataúd de Jamenei yacen los de varios familiares muertos en el mismo ataque: una hija, un yerno, una nuera y una nieta de apenas 14 meses, víctimas que el régimen convierte en símbolo del "martirio" con el que busca consolidar su narrativa de resistencia.

Una imagen del dirigente con el puño en alto domina el recinto, en lo que es al mismo tiempo un homenaje y un mensaje político. La presencia del nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei —hijo del fallecido, que lo sucedió en marzo y que presuntamente resultó herido en los mismos ataques— no fue confirmada; el dirigente solo se comunica a través de mensajes escritos y no aparece en público.

El itinerario fúnebre se extenderá hasta el 9 de julio: el ataúd permanecerá expuesto día y noche en la Mosalá hasta el lunes, cuando una procesión recorrerá las calles de Teherán. Luego hará escalas en Qom y en las ciudades santas iraquíes de Najaf y Kerbala —centros neurálgicos del mundo chiita— antes del entierro definitivo en Mashhad, ciudad natal de Jamenei en el noreste de Irán.

Las exequias, originalmente programadas para marzo, fueron postergadas por el desarrollo del conflicto armado y se realizan ahora como el cierre simbólico de una guerra que mató al hombre que la Revolución Islámica de 1979 convirtió en su máxima autoridad durante más de tres décadas. Para un régimen que negocia con Washington y enfrenta tensiones internas, los funerales son también un intento de demostrar que, pese a todo, la República Islámica sigue en pie.

 

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