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El Gobierno minimizó la cumbre del peronismo y apuesta todo a la gestión

La Casa Rosada ya contempla la posibilidad de que los distintos sectores del PJ lleguen juntos a 2027, aunque varios funcionarios relativizaron el impacto electoral del encuentro entre Kicillof, Massa y Máximo Kirchner.

 

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La reunión, con representantes de distintas corrientes del peronismo para discutir una posición común frente al intento oficialista de eliminar las PASO, generó sorpresa en algunos sectores de la Casa Rosada.

El Gobierno tomó nota de la cumbre que reunió a Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner y distintos gobernadores peronistas, pero decidió evitar una confrontación directa con la oposición y concentrar su discurso en la gestión de Javier Milei.

La reunión, con representantes de distintas corrientes del peronismo para discutir una posición común frente al intento oficialista de eliminar las PASO, generó sorpresa en algunos sectores de la Casa Rosada. Sin embargo, cerca del Gobierno consideran que el encuentro también era una posibilidad que debía contemplarse de cara a las elecciones de 2027.

“Es lo lógico. Descontamos que irán juntos los que estaban en la foto”, analizaron cerca de Balcarce 50, aunque dejaron abierta la posibilidad de que las diferencias internas vuelvan a aparecer. En el oficialismo admiten que el escenario que más les convendría sería enfrentar a una oposición dividida, pero no basan su estrategia exclusivamente en esa posibilidad.

La lectura que hacen en el Gobierno es que el peronismo suele encontrar puntos de coincidencia cuando llega el momento de una elección, aun cuando durante los períodos de negociación las diferencias entre sus dirigentes sean profundas. Por eso, la Casa Rosada comenzó a trabajar sobre la hipótesis de una eventual unidad del PJ para 2027.

De todos modos, algunos funcionarios relativizaron la capacidad de la reunión para transformarse en un acuerdo electoral sólido. Uno de ellos reconoció que el encuentro sirvió para “levantar la oreja”, aunque consideró que todavía existen demasiadas diferencias entre Kicillof, Massa, Máximo Kirchner y el resto de los sectores que participaron de la cumbre.

La estrategia oficial, en paralelo, apunta a no convertir el reordenamiento del peronismo en el centro de la agenda política. “No nos interesa. Cada uno hace la suya. El Presidente ya lo dijo: él compite contra sí mismo”, fue la síntesis transmitida desde el oficialismo.

La frase refleja una de las principales premisas que busca instalar la Casa Rosada: que el resultado electoral de 2027 dependerá fundamentalmente de la evaluación que los ciudadanos hagan de la gestión de Milei y no de quién logre reunir a la oposición.

En ese sentido, dentro del Gobierno reconocen que el Presidente no atraviesa su mejor momento en algunas mediciones de opinión, pero sostienen que existe un margen para recuperar apoyo a partir de los resultados económicos y de las reformas que pretende impulsar la administración libertaria.

A priori la gente no vota para atrás”, fue otra de las definiciones que circularon dentro de la Casa Rosada. Con esa mirada, en el oficialismo consideran que una eventual candidatura de Kicillof, Massa u otro dirigente peronista deberá enfrentar el desafío de convencer al electorado de que representa una alternativa diferente al pasado reciente.

En particular, algunos funcionarios creen que Kicillof es actualmente el dirigente con mayor capacidad electoral dentro del peronismo, aunque también consideran que su perfil ideológico puede terminar favoreciendo al oficialismo. “No hay nada más soviético que puedas poner para que la gente entienda que es volver para atrás”, planteó una fuente oficialista al analizar el escenario.

La Casa Rosada también observa con atención las mediciones que circulan sobre una eventual fórmula o espacio común integrado por Kicillof, Massa y Máximo Kirchner. Según una fuente del Gobierno que sigue de cerca los estudios de opinión pública, ese eventual armado tendría una intención de voto similar a la que actualmente registra el gobernador bonaerense, sin mostrar un crecimiento significativo por la incorporación de los otros referentes.

Mientras tanto, el Gobierno mantiene su objetivo de eliminar las PASO, una reforma que podría modificar la estrategia con la que el peronismo intenta ordenar su interna. La iniciativa oficial continúa trabada en el Congreso debido a la resistencia de sectores opositores y también de algunos aliados del oficialismo.

La discusión sobre las primarias adquiere así una importancia adicional: para el peronismo, mantenerlas representa una herramienta para canalizar sus diferencias internas y construir una candidatura común; para el Gobierno, eliminarlas implica quitarle a sus adversarios uno de los mecanismos posibles para resolver esa disputa electoral.

El escenario político, además, quedó atravesado por otro movimiento: el acercamiento entre La Libertad Avanza y el PRO. Este jueves, representantes de ambos espacios se reunieron en Casa Rosada y acordaron continuar las conversaciones cada 15 días para fortalecer la coordinación política y legislativa.

En el oficialismo, por lo tanto, empiezan a observar un 2027 con dos movimientos simultáneos: un peronismo que intenta recomponer sus vínculos internos y una alianza con el PRO que busca recuperar canales de coordinación. La apuesta de Milei es no quedar atrapado en esa dinámica y llegar a la próxima elección con la gestión como principal argumento político.

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