El paro nacional universitario de 24 horas tuvo este miércoles un impacto generalizado en las universidades públicas del país, con distintos niveles de adhesión según cada institución. La medida fue convocada por el Frente Sindical de Universidades Nacionales (FreSU Federal) para reclamar la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, una recomposición salarial y mayores recursos para el sistema.
Entre las universidades que registraron mayor impacto estuvieron la Universidad Nacional de Lanús (UNLa), la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu) y la Universidad Nacional del Litoral (UNL), entre otras casas de altos estudios.
En la Universidad de Buenos Aires (UBA) las puertas permanecieron abiertas, aunque una parte importante del personal docente y no docente se sumó al paro y afectó el funcionamiento habitual de las facultades. “Fue un paro muy importante”, señaló Pilar Barbas, secretaria de la Federación Universitaria Argentina (FUA), en declaraciones a la Agencia Noticias Argentinas.
El reclamo sindical también incluyó una movilización al Obelisco, donde durante la tarde se concentraron docentes y no docentes universitarios junto con profesionales de los sectores de ciencia y técnica.
Uno de los principales reclamos está vinculado con los salarios. Los gremios estiman que existe una brecha superior al 28% y cuestionan que los fondos destinados a becas y hospitales universitarios tampoco hayan tenido una actualización acorde con sus necesidades.
Desde la Asociación Gremial Docente de la UBA (AGD-UBA), su secretaria general, Laura Carboni, cuestionó el incremento del 21,3% acordado y cobrado en julio. Según sostuvo, ese aumento “no llega ni a cubrir la mitad” de la deuda salarial que el gremio atribuye al Gobierno nacional en el marco de la Ley de Financiamiento Universitario. La dirigente agregó que la asamblea de AGD-UBA rechazó la propuesta y ratificó la necesidad de profundizar el plan de lucha.
La jornada de protesta también estuvo atravesada por el conflicto educativo en Tierra del Fuego, donde docentes llevan nueve días de huelga. El FreSU expresó su “profundo apoyo y solidaridad” con los trabajadores nucleados en el Sindicato Unificado de Trabajadoras y Trabajadores de la Educación Fueguina (SUTEF).
El gremio inició el 3 de agosto un paro por tiempo indeterminado para reclamar una recomposición salarial que permita alcanzar un Salario Mínimo Vital y Móvil de $3.000.352, el fin de descuentos que considera persecutorios, un plan de desendeudamiento familiar y el tratamiento de un proyecto de Ley de Financiamiento Educativo presentado por el sindicato.
Frente a ese conflicto, el Ministerio de Capital Humano calificó la medida de “política e ilegítima” y sostuvo que las transferencias se encuentran al día, de acuerdo con los compromisos asumidos. Además, la cartera ratificó que la mesa paritaria con los gremios universitarios docentes y no docentes está convocada para el 1° de septiembre. La postura del Gobierno también se trasladó al paro universitario de este miércoles, al considerar que la medida no responde a un reclamo genuino debido a que existe una instancia formal de negociación prevista para septiembre. Sin embargo, los gremios anticiparon que el conflicto continuará. La AGD-UBA anunció un nuevo paro nacional desde el lunes 18 hasta el sábado 22 de agosto, en reclamo de una respuesta del Gobierno nacional y contra lo que definió como un “sostenido ahogo presupuestario”.