De un tiempo a estar parte, las empresas avanzaron en la creación de espacios de trabajo integrados. Paulatinamente desaparecieron los cubículos y las oficinas individuales, dando paso a largos escritorios y trabajadores separados solo por el monitor de sus computadoras.
El objetivo de esta nueva distribución era fomentar la interacción y la creatividad. Muchos trabajadores no recibieron con agrado el cambio y hasta recurrieron a auriculares u otros recursos para aislarse de las distracciones. Para ellos, esta investigación no será una sorpresa.
De acuerdo a un artículo publicado en la revista científica Philosophical Transactions of the Royal Society B, las consecuencias de los espacios de trabajo abiertos fueron opuestas a lo deseado. Dos investigadores de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) realizaron un experimento en una empresa multinacional que rediseñó sus espacios. Eligieron a 52 trabajadores y monitorearon con varios dispositivos sus interacciones con los compañeros durante tres semanas antes y después de reorganizar la distribución del lugar.