Al regreso de su viaje a Santa Cruz de la Sierra, el Secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, brindó detalles de la cuarta adenda del contrato de compra venta de gas natural, entre Energía Argentina SA y Yacimiento Petrolíferos Fiscales Bolivianos; celebrado el pasado 14 de febrero.
Recordemos que la obligación contractual firmada el 19 de octubre de 2006 que entre Argentina y Bolivia consistía en la compra de 21,3 MMm3/d al año con una cláusula de penalidad para Argentina denominada “take or Pay” (tomar o pagar). Esto significaba que nuestro país decidía tomar menos gas que el estipulado en el contrato, Bolivia tenía la facultad de demandar la totalidad de lo pactado más una penalidad del 3% por cada millón de metro cubico no consumido.
Para Bolivia la obligación consistía en disponer de la cantidad estipulada durante todo el año y en caso de no poder cumplir con dicho compromiso la cláusula denominada “deliver or pay” (entregar o pagar) consistía en un 15% de lo demandado en el contrato.
El esquema contractual obligaba a Bolivia a inyectar y mantener en reserva un suministro de gas, para una Argentina que poco a poco se encaminaba a una dependencia de importación energética.
La aparición de Vaca Muerta y las inversiones en exploración, posibilitaron comenzar a analizar un encuadre contractual distinto al que se venía cumpliendo. Como en toda negociación, las partes deben ser flexible, autocriticas de los errores y saber ceder, sin perder de vista cada uno su objetivo final.
En este caso, Bolivia necesita de un aliado limítrofe para expandir su mercado hidrocarburifero en el mundo; y Argentina necesita en forma escalonada reemplazar el suministro importado de gas, incrementando la producción local.
En este sentido, la Secretaría de Energía implemento con Bolivia el mismo esquema que la subasta realizada en la Bolsa de Comercio el jueves pasado. El acuerdo establece un Segmento Verano (octubre-abril) en el cual Argentina demandará 11 MMm3/d y un Segmento Invierno en el cual el requerimiento se incrementará en 16 MMm3/d para los meses de mayo a septiembre, con un pico para los meses de junio, julio y agosto de 18 MMm3/d.
Con este nuevo acuerdo, Argentina implementa sustituir la importación de gas en épocas de menor requerimiento y garantizar el suministro en épocas de mayor demanda con un valor considerablemente más elevado.
Según las estimaciones de Economía, el cambio de la relación contractual con Bolivia implica un ahorro para el Estado del orden de los U$D 454 millones entre 2019 y 2020. De continuar con el anterior esquema, YPFB hubiese factura U$D 1450 Millones, mientras que para este año tiene asegurada una facturación de U$D 1200 millones.
Como se ha anunciado, Argentina aún deberá seguir importando gas de otros países. Seguirá siendo dependiente de Bolivia, del Gas Licuado (GNL) de la terminal de Escobar y quizás de algún otro punto de conexión con los gasoductos (Bahía Blanca o Chile).
El gran tema que habrá que ir analizando es si las empresas continuarán invirtiendo en nuestro país con el riesgo de un “cambio de interpretación de la norma” según el funcionario de turno. Lo conveniente es esperar. Analizar la actividad en los cuatro primeros meses del año (abril) y comprender las señales de una industria que se resiste a trabajar con las reglas del mercado.
El tiempo dar las respuestas. Mientras tanto, en el mundillo petrolero volvió a recordarse una famosa frase “el petróleo está, los gobiernos pasan y las empresas quedan”
Raul Oscar Vila