Los cambios vertiginosos de Argentina parecen no afectar a la empresa creada por el “Mago” como algunos en la industria petrolera la conocen.
Vista Oil & Gas anunció recientemente en los mercados que la productividad de su primer pad de cuatro pozos de shale oil en el bloque Bajada del Palo Oeste, alcanzó un pico de producción de 6.500 barrilles de petróleo equivalente por día (boed). Esta noticia que parece un grano de arena en el desierto, lleva el enorme significado de la “confianza internacional”.
Vista se formó con fondos provenientes del extranjero, con la simple garantía de “la palabra y la experiencia” de Miguel Galuccio. Mientras que en nuestro país las comunidades originarias, gremios, corporaciones, políticos y cámaras empresarias continúan batallando para obtener un terruño de los dividendos de Vaca Muerta (sin hacer nada), la empresa que idealizaron Miguel Galuccio junto a Gastón Remy, siguen dando resultados altamente satisfactorios en un contexto aparentemente adverso. La “magia” esconde horas de muchos trabajadores detrás de un solo objetivo: hacer de Vista una “empresa pequeña con grandes logros”.
Por ese motivo cuando cualquiera recorre su edificio con “vista” al río Limay o el campo encuentra un modelo de “gestión inédita”. Sin oficinas, ni separaciones o secretos. Todos comparten los proyectos, aprenden de los errores y disfrutan de los logros.
En su último informe, la compañía detalló que perforó cuatro pozos con una extensión lateral de 2.550 metros y 34 etapas de estimulación en promedio por pozo. El costo de perforación y completación fue de 13.8 millones de dólares, lo que significa un costo promedio de 3.5 millones de dólares por pozo “alcanzando niveles de producción por encima de los esperados”.
Los excelentes resultados operativos –confirma el informe a los inversionistas - “se apoyaron en la planificación exhaustiva, la innovación y la eficiencia, apalancando la implementación de su iniciativa One Team. Bajo este inédito acuerdo con contratistas se logró alinear los objetivos de Vista con los de las compañías de servicio para alcanzar la excelencia en el desempeño operativo”.
Bombeo record en ocho etapas de fractura por día, transporte de agua utilizando 22 kilómetros de manguera flexible, implementación de Sand Boxes en los pad, conexión a instalaciones tempranas minimizando las emisiones de venteo de gas y transporte de crudo en camiones son alguno de los avances operativos que implemento Vista Oil & Gas en el Bloque de Baja del Palo Oeste.
En una cuenca donde la infraestructura brilla por su ausencia y el Estado se ha convertido en rentista de las operadoras, las compañías deben trabajar sobre alternativas que resguarden la seguridad física de su gente y sus contratistas, posibiliten bajar los costos para ser competitivos en el mercado, aseguren la rentabilidad a sus inversionistas, minimicen el impacto ambiental y trabajen sobre aspectos sociales con las comunidades donde desarrollan sus operaciones por falta de presencia de los gobiernos de turno. A la fecha, estas consignas no se discuten en la industria, y los resultados de las empresas están en los indicadores de accidentes fatales y/o ambientales, cortes y/o bloqueos, pérdidas de días de producción entre otros datos que no toman estado público, pero internamente se contabilizan.
Vista invirtió más de 100 millones de dólares en Vaca Muerta y proyecta invertir 300 millones de dólares durante 2019 en su operación en la cuenca neuquina. En los próximos cinco años “la compañía invertirá más de 2.000 millones de dólares para perforar más de 150 pozos” con una rama horizontal de mayor longitud lo que significará mayor estimulación y rendimiento por pozo informo en su comunicado.
Bajo un nuevo diseño de pozo y una estrategia operativa diferente a la implementada por el resto de las operadoras, el objetivo de Vista será incrementar su EBITDA de los USD 195 millones de dólares reportados en 2018 a más de 900 millones de dólares en 2022.
Estos compromisos corporativos facilitan a la compañía del “mago” a concretar una idea en proyecto, y un proyecto en realidad.
Por Raúl Oscar Vila