¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Logo Am2022
PUBLICIDAD

Vaca Muerta, Siglo XX Cambalache

Los ingenieros interpretan conductas y los sociólogos enseñan sobre Petróleo.
Agregar Mejorinformado en
Agrega Mejorinformado a tus medios preferidos en Google
Lunes, 27 de mayo de 2019 a las 22:39
PUBLICIDAD

El jueves pasado se llevó a cabo la segunda reunión convocada por el gobierno provincial para analizar las situaciones de riesgos en la industria petrolera luego de 8 accidentes fatales.

Al conclave concurrieron representantes de las operadoras, de los sindicatos y de la Superintendencia de Riesgo del Trabajo de Nación. La excelente convocatoria del Subsecretario Seguel comenzó a tener resultados a futuros.

Según la entrevista realizada en el Noticiero Central de 24/7 Canal de Noticias, el Subsecretario informó que las operadoras coincidieron que se debe mejorar los estándares de calidad, seguridad e higiene buscando nivelar las normas y procedimientos. “Algunas se rigen por las ISO 45001 o 18000 y otras tienen procedimientos internos o manuales de buenas prácticas” confirmó Ernesto Seguel.

Otro de los factores que se ha tenido en cuenta es la posibilidad de diseñar “en conjunto un programa básico que contemple toda la actividad hidrocarburífera… la idea es convocar a la UTN y el IAPG para iniciar las certificaciones de competencia de los trabajadores de base y de supervisión” continuo el Subsecretario de Trabajo. Para alcanzar este objetivo comentó que se utilizará toda la infraestructura y recursos que la provincia y la industria tienen para combatir “el flagelo de accidentes” en los yacimientos de Vaca Muerta.

Estas acciones son un importante avance en materia de seguridad; pero ponen en evidencia que durante estos últimos 14 meses tanto las empresas como el sindicato no tuvieron la reacción suficiente para corregir los desvíos y trabajar pensando en la gente y no en la producción.

Lamentablemente, al analizar las acciones expuestas en la Mesa de Seguridad convocada por la Provincia se concluye que los invitados -empresas y gremios- no quieren exponer sus debilidades frente a la competencia y la sociedad.

Ninguna de las operadoras -hasta el momento- informó sobre el avance de las investigaciones internas y/o las presuntas causas que originaron los accidentes fatales en sus yacimientos. En la reunión que se llevó a cabo el jueves 23, el representante de la Superintendencia de Riesgo de Trabajo de Nación fue quien expuso que se debe trabajar sobre “el árbol de causas”, única metodología para realizar las investigaciones.

Por lo que se conoce hasta el momento, las soluciones expuestas en esa reunión pasaron por mejorar la posición del hombre de seguridad en el campo, unificar contenidos de las normas o manuales de buenas prácticas, la contradicción de los representantes gremiales en pedir mayor seguridad y defender a un trabajador que tiene 4 desvíos poniendo en riesgo su vida y la de sus compañeros, analizar y certificar las competencias del trabajador o cambiar el régimen laboral para disminuir la “supuesta” fatiga a la que se exponen los afiliados. La conducta social de los actores, en todo caso, fue siempre poner “el foco en el otro” sin importar ni considerar un análisis técnico o una matriz de riesgo.

“Cuando una persona tiene síntomas de una enfermedad, es imperioso que consulte al médico clínico, quien se apoyará en especialistas para obtener un diagnóstico certero” dijo un experto consultor en Higiene y Seguridad. “Cuando un pozo se descontrola, las operadoras llaman a empresas especializadas” –y continuó con el ejemplo- “para entender el razonamiento que se está llevando adelante, Neuquén llama al paciente (empresa y sindicato) para que exponga su diagnóstico y elabore su receta”.

La industria, llamada así al conjunto de instituciones y empresas que interviene en una actividad industrial, ha mostrado síntomas y repite las recetas con resultados poco satisfactorio. En definitiva, la industria es paciente, enfermero y medico a la vez.

“Nosotros tuvimos una serie de fatalidades que ocurrieron en diferentes campamentos, pero ocurrieron en compañías chicas, compañías grandes, en compañías nacionales y en compañías multinacionales, en diferentes operadoras y en diferentes disciplinas” dijo el Vicepresidente de Downstream de YPF, Pablo Bisoto, en la radio 89.9 de la ciudad de Buenos Aires la semana pasada. “…en termino de necesidad de recursos, va a crecer mucho y va a venir gente a trabajar que nunca trabajó en el petróleo; entonces como hago para hacer que ese chico que suelda en un taller en una ciudad venga hacer soldadura en la industria petrolera con otro riesgo, como le doy esas competencias mínimas para evitar que haya un accidente mayor. Es un tema de competencia…pero cuando uno no tiene conocimiento, no es consciente del riesgo que está corriendo” concluyó Bisoto.

Si tomamos literalmente -y como un simple ejemplo- lo que dijo el Vicepresidente de la mayor operadora del país nos enfrentamos a un serio problema. Primero porque el responsable del desarrollo de Vaca Muerta de la principal operadora de la provincia considera que los accidentes son un tema de competencia del trabajador/postulante o -lo que es peor- del sistema educativo que lo formó (en definitiva, el Estado). Y en segundo lugar, como explicó claramente, la compañía de bandera tuvo “una serie de fatalidades” al igual que el resto de las empresas operadoras. Por lo tanto, si hubo “una serie” de accidentes, sería importante pensar y repensar en la “competencia de la dirección” de cada empresa más que en “la competencia de cada individuo”.

Dicho de otra forma, es probable que el proceso de selección en la industria no responda a los estándares de calidad y seguridad que la actividad requiere en estos momentos. El perfil del puesto requiere un conocimiento que las competencias del postulante no las tiene, y tampoco las adquiere en un proceso de inducción y/o capacitación previa. En definitiva, tomando este caso hipotético, las causas estarían en la organización.

Como las personas recurren al médico y éste a los especialistas para obtener un diagnóstico lo más certero posible, sería conveniente que las empresas y el sindicato financien un estudio serio con especialistas a través de la mano del Estado. Sino, seguiremos escuchando a un ingeniero, que fue formado para extraer petróleo, hablando de las conductas individuales o a un sociólogo explicando cómo se extrae el petróleo de una roca.

Es excelente que el Estado tome el tema con la mayor seriedad e intente buscar caminos para minimizar los riesgos de la actividad. También es importante que investigue todos los accidentes con la misma metodología. Y es mucho más importante, que esos resultados sean compartidos a todos los actores de la industria con un proceso de difusión en cascada. De esta forma, es posible que se incorpore la seguridad como un objetivo superior a los intereses productivos y no, como hasta ahora, subordinarlos a la rentabilidad del campo.

Por Raúl Oscar Vila

27/05/19 - Análisis

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD