Al parecer, el desarrollo de Vaca Muerta pasa por conocer las inversiones, la producción y la demanda del trabajo local. Los gobiernos están más preocupados por mostrar resultados positivos que gestionar el desarrollo de la formación estrella.
Solo algunos estudios privados contemplan una mirada a futuro, poniendo foco en la producción, la demanda y la infraestructura.
El área de Energía de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral, junto con la consultora Hub Energía, publicó recientemente el “Reporte de Hidrocarburos No Convencionales” de la Argentina, con los indicadores de producción, demanda y oferta.
Del análisis del informe se puede interpretar la política energética llevada adelante por las últimas gestiones gubernamentales. A partir de la recolección de datos, se visualiza el impacto en la producción gasífera que generó la doble interpretación, por parte de la gestión Lopetegui, sobre la resolución 46 para el Gas No Convencional; como también el estímulo a la demanda interna a partir de 2010 en adelante.
El estudio compara la producción total de gas del país (convencional y no convencional) de los últimos tres años. La producción gasífera en este periodo (2017/2019) se incrementó el 9%, mientras que el interanual solo registro un aumento del 1%.
En el mismo cuadro se detalla la incidencia que tiene la producción de No Convencional en la matriz del país. En Marzo de 2017 la producción de Gas NC ascendía a 30,98 MMm3/d, lo que equivale al 25,35% de la producción total, mientras que en marzo del 2019 los No Convencionales alcanzaron una producción de 52,57 MMm3/d representando el 41,33% de la producción total de país.
De este primer análisis se infiere que el incentivo a la producción generó resultados positivos y que la industria avanzó considerablemente en los No Convencionales postergando la producción convencional.
Producción por concesión y operadora
Al observar la tendencia creciente de la producción de los reservorios Shale desde enero 2018 a enero 2019 se infiere que la curva creciente responde al “incentivo” implementado por la gestión de Aranguren y continuado por Iguacel.
Los mayores crecimientos se observan en Fortín de Piedra (Tecpetrol), Aguada Pichana (Total Austral) y los yacimientos del resto del país; ya que Loma Campana y El Orejano (YPF) mantienen una tendencia equilibrada durante el periodo 2018-2019.
Un dato llamativo en el cuadro es el pronunciado declive que muestra la producción en los primeros tres meses del presente ejercicio. Si bien el trimestre no genera tendencia, se deberá tomar como una señal de alerta para el presente periodo; teniendo en cuenta que la incertidumbre electoral y la doble interpretación jurídica a la resolución 46 produjeron una desaceleración de la producción en todos los reservorios Shale.
La conducta que muestre el próximo trimestre y los resultados que se conozcan sobre el desarrollo masivo de las áreas que opera Shell y Exxon posibilitarán conocer si la industria alcanzó un nivel de producción para satisfacer la demanda interna, o la próxima gestión gubernamental deberá continuar con una “política de incentivos a la producción”.
La estadística y la demanda
La industria energética venía abriendo pequeñas ventanas de exportación antes del año 2010. Producto de una política keynesiana se estimuló la demanda interna y se contrajo -en forma paralela- la inversión externa. Como resultado de esta política en materia energética, se observa un bajo nivel de producción que fue compensado con la importación de gas proveniente, principalmente, de Bolivia y de los barcos metaneros de Trinidad Tobago.
Si se observa la tabla de demanda, el consumo residencia comienza a crecer del 2010 hasta el 2016 inclusive. Con el objeto de sincerar las tarifas, a partir de 2017 se elimina gradualmente los subsidios al consumo generando una contracción de la demanda del 10,2% respecto al año anterior. La misma tendencia decreciente se observa para el periodo 2018.
Si bien se puede estimar que la actual demanda residencial responde a las necesidades propias del mercado interno sin influencia estatal, habría que considerar –para los próximos cuatro años- un crecimiento de la demanda entre el 1,5% y el 2,5% por año.
De existir esta tendencia en la demanda y una curva descendente en la actividad gasífera -como observamos en el cuadro anterior- se presentaría el hipotético caso de importar una mayor cantidad de gas a las necesidades actuales; con el agravante de no incentivar el desarrollo de los propios recursos gasíferos.
La agenda política
Faltan tan solo tres semanas para conocer todas las fórmulas que competirán en las elecciones nacionales de octubre próximo. Será sumamente importante en la nueva agenda electoral la posición que tome cada candidato sobre el futuro energético y el desarrollo de Vaca Muerta.
De cumplirse la hipótesis sobre la demanda interna más un leve incremento de la demanda del sector industrial y energético, habrá que analizar si es conveniente implementar un nuevo “incentivo a la producción” o establecer un “incentivo a la infraestructura”. El primero, definitivamente estará orientado a satisfacer la demanda interna, mientras que el segundo tendrá la ventaja de ser un “puente” entre la producción y los nuevos mercados.
Por Raúl Oscar Vila