Según la nota publicada por Arijit Bose y Karthika Namboorhiri en Reuter, el precio del crudo Brent promediaría los U$D 70 por barril para el segundo trimestre del año para luego caer en U$D 69 en el último periodo anual debido al aumento de producción de Estados Unidos.
Cuando se analiza la curva del valor del Brent, se observa que para la última semana de diciembre del 2018 el barril cotizaba U$D 50,77, mientras que en la primera ronda de mayo cerró a U$D 70,75. Un incremento del orden del 40% en los primeros cinco meses del año.
En definitiva, la política implementada por Arabia Saudita de limitar la oferta, junto a la Organización de Países Exportadores de Petróleo, viene generando una tendencia alcista en el precio del barril del petróleo. Por otro lado, la estrategia de EEUU de intentar comercializar el barril entre los U$D 55 y U$D 65 no está dando resultados.
Para entender lo que significa la eliminación de las exenciones a Irán, los economistas estiman que se necesitarán entre 500.000 y 1.000.000 de barriles por día para cubrir la demanda en el mercado mundial. Para compensar el déficit que genera las medidas contra Irán, la administración Trump está presionando a la OPEP para que aumente la producción de los países miembros.
La mayoría de los analistas encuestado esperan que los recortes de la OPEP y OPEP + se extiendan hasta fin de año. Otros, tienen expectativas que la OPEP + aumenta su producción en el segundo semestre, entendiendo que estos países persiguen precios más altos y estarían llegando a su techo. La demora en el ingreso de este grupo podría generar a fin de año un exceso de oferta y la caída brusca del barril.
Mientras tanto, la Administración de Información de Energía de EEUU considera que podrán llevar antes de mitad de año la producción de crudo a 8,46 millones de barriles día, fomentando las perforaciones en los campos de lutitas (roca sedimentaria, impermeable y de gran espesor con material orgánico) y facilitando la logística para contener el barril en la banda promedio.
Cualquier impacto en el precio del barril impacta en forma directa en los combustibles y la energía de nuestro país. De mantenerse la posición de la OPEP, liderada por Arabia y acompañada por Rusia; Argentina tendrá que reacomodar su estrategia en materia petrolera.
Si el barril de petróleo continúa aumentando en el mercado internacional, el gobierno tendrá que decidir si traslada dicho aumento a los combustibles y por consiguiente a la energía, generando una mayor recesión e inflación en el mercado interno; o tomar la decisión de “suspender” los aumentos recurriendo a la vieja receta de los “subsidios” para amortiguar el impacto de los incrementos en la economía local. Una decisión nacional que depende del juego que instrumente la OPEP en el mercado mundial.
Por Raúl Oscar Vila