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Schettino, el capitán cobarde, condenado a 16 años de prisión

El capitán del barco provocó el accidente al ordenar el desvío de la ruta original y navegar demasiado cerca de la costa de la isla toscana del Giglio.
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Viernes, 12 de mayo de 2017 a las 15:49
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El Tribunal Supremo de Italia condenó este viernes de manera definitiva a 16 años de prisión al excapitán Francesco Schettino por el naufragio del crucero Costa Concordia en 2012, en el que murieron 32 personas, y se espera su ingreso en prisión.

La IV Sección Penal del Supremo redujo así en un mes la pena recibida por Schettino en el juicio en primera instancia, 16 años y un mes, por el Tribunal de Grosseto en febrero de 2015 y ratificada después en mayo de 2016 por el Tribunal de Apelación de Florencia.

El ex capitán, en libertad durante todo el proceso, no acudió a escuchar el veredicto pero su abogado, Saverio Senese, aseguró a los medios que en caso de condena en firme del Supremo se personaría inmediatamente en una cárcel para comenzar a cumplir condena.



Schettino, de 56 años, fue condenado en primera instancia en febrero de 2015 por el homicillo involuntario, naufragio y abandono del barco a 16 años y un mes de prisión.

Dos años más tarde, la justicia italiana confirmó en apelación la sentencia.

La fiscalía había pedido entonces 27 años de cárcel mientras que la defensa del capitán, que ha mantenido siempre su inocencia, pidió la absolución.

La noche del 13 de enero de 2012 el buque Costa Concordia, en la que viajaban 4.229 personas -entre las que se encontraban 117 españoles- chocó contra unas rocas y se hundió frente a la costa de la isla toscana del Giglio.

La justicia italiana considera probado que el capitán del barco provocó el accidente al ordenar el desvío de la ruta original y navegar demasiado cerca de la costa de la isla toscana del Giglio.

Según confirmó en el juicio Schettino, quería tener un detalle con un empleado de su tripulación, originario de la isla, y con un capitán jubilado residente en la localidad. Pero la 'reverencia' del buque, con toque de sirena incluido, una maniobra habitual en los cruceros cuando navegan cerca de una población, no salió como esperaba.

El capitán Schettino tardó más de una hora en lanzar la señal de alarma y la evacuación fue un completo caos. Muchos de los pasajeros se lanzaron al agua intentando alcanzar la costa, ya que no había botes salvavidas suficientes.

Sin embargo el capitán, el último en abandonar el barco según la normativa marinera, tuvo más suerte y sí consiguió subirse a uno, dejando atrás a cientos de personas.

Más tarde dijo que se había caído sobre el bote debido a la inclinación del barco, pero su ropa seca al llegar a tierra y las imágenes registradas por los bomberos, no dejaban lugar a dudas.

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