Tres hombres, dos pintores del CPE y un placero municipal, mutaron sus oficios por el de inesperados rescatistas y pudieron liberar a cinco niños del interior de dos pequeños departamentos mientras se incendiaban. Ocurrió este viernes poco después de las nueve de la mañana en un complejo de departamentos de Combate de San Lorenzo y Ramón Acosta, en barrio Villa Ceferino.
Los cinco pequeños fueron rápidamente asistidos por dos ambulancias del SIEN y no fue necesario trasladarlos al hospital para una más compleja atención.
Los daños en las propiedades fueron casi totales.
La historia tiene a Andrés Troncoso y Eduardo Arévalo, pintores del Consejo Provincial de Educación, y a Juan Carlos Díaz, placero municipal, como héroes.
Una vez finalizado el momento de adrenalina, Troncoso habló con el móvil de AM550 y 24/7 canal de noticias. Dijo que cuando observaron gran cantidad de humo espeso que surgía del inquilinato "nos metimos y comenzamos a golpear las manos y puertas hasta que de uno de los departamentos salió una mujer. Del interior salía mucho humo, como que no sabía qué pasaba. Le preguntamos si había alguien más y nos dijo que había tres chiquitos".
Troncoso relató que el humo era tanto que "no veíamos nada, entonces encendimos una linterna y el primero que apareció fue un nene. Un poco más adentro había una nena llorando y al tercero nos costó encontarlo porque se había metido dentro de la cama y estaba tapado con las frazadas".
Del departamento vecino lograron rescatar a otros dos niños.
De inmediato llegaron los bomberos y dos ambulancias del SIEN que asistieron a los pequeños en un improvisado hospital de campaña armado en una guardería ubicada al otro lado de la calle.
Una vez que los bomberos extinguieron los últimos focos de fuego, le dieron paso a los peritos que se abocaron a investigar el origen del siniestro que dejó daños muy importantes en las tres propiedades.
Antes de retomar sus tareas, los improvisados rescatistas tuvieron tiempo para efectuar las correspondientes declaraciones policiales y hasta sacarse fotos con los vecinos que les quedaron eternamente agradecidos.