Claudio Rodolfo Kielmasz, condenado en un prolongado juicio en 2001 a prisión perpetua por su participación en los asesinatos de Verónica Villar, María Emilia y Paula González en 1997, pidió nuevamente ser beneficiado con salidas transitorias que se le vienen denegando desde hace meses, cuando comenzó a tramitarlas. En una audiencia realizada hoy en los tribunales de Roca logró -en la jerga futbolera- un empate sobre la hora, ya que el juez de Ejecución, Juan Pablo Chirinos, se despachó con un inesperado fallo: le modificó la prisión perpetua a una a 25 años. El abogado querellante, Marcelo Hertzriken Velasco pidió el apartamiento del juez por considerar que se extralimitó en sus funciones. Ahora un colegio de jueces deberá resolver la recusación presentada por el abogado de las víctimas.
Kielmasz, con varios kilos de más que en sus últimas presentaciones y con una tupida barba renegrida, se presentó desde las diez en la sala de audiencias acompañado por su abogado defensor Gustavo Viecens.
Desde hace meses, se le vienen negando las salidas transitorias del penal de La Pampa donde purga la condena a prisión perpetua. Según las evaluaciones realizadas por los expertos forenses que lo han examinado, Kielmasz es un "psicópata de casi imposible recuperación".
El abogado querellante, Hertizriken Velasco, dijo, en diálogo con mejorinformado.com que el magistrado "se convirtió, de facto, en el gobernador de la provincia porque le conmutó la pena a Kielmasz de perpetua a 25 años, argumentando que tiene facultad para hacerlo". Agregó que "entiendo que está cometiendo el delito de abuso de autoridad y por otro lado se arroga facultades que no tiene", por eso es que "lo estamos recusando".
Señaló también que lo resuelto por Chirinos "es de una gravedad institucional mayúscula. Dice (Chirinos) que lo hace aplicando precedentes del STJ, pero esto no se compadece con la realidad".