Análisis

La congruencia política de ATEN

ATEN no se detiene y marca claramente cual son sus objetivos y no trepida a la hora costear los honorarios de los abogados Ricardo Mendaña y Gustavo Palmieri. Ellos son los defensores de los policías querellantes en la causa denominada –mal denominada- zona liberada.
martes, 22 de abril de 2014 · 18:56

Si hay algo que ha caracterizado a el gremio de los docentes ha sido su coherencia, sí su coherencia en odiar, en detractar, en canalizar su energía para destruir. Eso ha hecho con la educación pública, con la docencia, con la carrera de los docentes. Ha destruido todo cuanto encontró a su paso.

Destruyó la honra de los que quieren desarrollar una carrera digna en un oficio que ha sido siempre una de los más venerables de nuestra sociedad.

ATEN no se detiene y marca claramente cual son sus objetivos y no trepida a la hora costear los honorarios de los abogados Ricardo Mendaña y Gustavo Palmieri.  Ellos son los defensores de los policías querellantes en la causa denominada –mal denominada- zona liberada.
La persecución al ex gobernador Jorge Sobisch es de larga data y además es como una causa política; han convertido en bandera política el odio y la persecución a alguien que ha gobernado la provincia en tres ocasiones, alguien que fue elegido libre y democráticamente. Nunca pudieron vencerlo políticamente y han buscado la venganza del modo más ruin e inadmisible. Hay cosas que por pudor periodístico no mencionamos aquí, pero ellos saben bien a que nos referimos. 

Hay un silencio cómplice en gran parte de la dirigencia política que en privado y en lo íntimo suelen solidarizarse con  Sobisch, pero públicamente calla lo que en privado admite.

Lo políticamente correcto ha sido darle la espalda al ex gobernador y con su consentimiento implícito han legitimado un modo de proceder cargado de odio y violencia. 

ATEN reivindica sus acciones como si en estas fueran motivo de orgullo y el silencio de los dirigentes consiente ese accionar. Nadie dice nada como si repudiar la violencia fuera un aval político a Jorge Sobisch. Se equivocan quienes callan. El tiempo demostrará quien tiene razón. Y ojalá, tal como alguna vez premonitoriamente advirtiera  Bertold Brecht, no sea demasiado tarde. 


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