"Las primeras reacciones de candidatos y dirigentes de los restantes partidos que participaron de la contienda, fueron de asombro, indignación y pesadumbre”, dijo.
Además señaló: "Asombro, por la diferencia extraordinaria de los resultados; indignación, por la metodología dominante que aplica el ganador, en todos lados, pero principalmente en el norte; pesadumbre, por ver frustradas las expectativas de un mejor resultado.
"Nada o poca autocrítica. Esto es lo que está faltando, a quienes tenemos responsabilidades de conducción y/o militancia en los restantes partidos políticos. Autocrítica y actitudes diferentes, vocación por ganar y abandonar la cómoda ubicación de "oposición”.
"Es cierto que el MPN basa sus éxitos en un avasallante e ilimitado uso de los bienes del Estado, en los espacios que gobierna. Es cierto también, que a través de medio siglo ha impuesto un modelo cultural que abarca todos los sectores sociales y geográficos. Es cierto, a la vez, que semejante hegemonía en los cuerpos decisorios, no es bueno para los gobiernos ni para los pueblos”.
"Pero lo central es que desde los restantes partidos políticos no hemos tenido la capacidad e inteligencia suficiente, como para armar estrategias que permitan enfrentar con éxito a semejante maquinaria electoral y lograr la adhesión de una sociedad tan crítica como conservadora. Cuando se lo intentó seriamente, los resultados fueron buenos. Y esto no es culpa del MPN”.