El camarista Juan Bernardi rompió el silencio. Por espacio de una hora recibió a tres periodistas de Noticias en su casa y se abrió para contar su verdad en el caso de corrupción de menores que lo tiene como imputado y está en boca de todos.
Bernardi se quebró en un par de oportunidades, sobre todo cuando la entrevista se alejaba de los tecnicismos y la "interna judicial” y viraba para la afectación personal que todo el caso trae aparejado.
La entrevista está transcripta en forma cronológica, de manera de que la conversación quede plasmada en el papel de la manera más fiel posible, por eso hay preguntas y repreguntas, temas que se abordan primero desde lo superficial y más adelante un poco más en profundidad.
- Se lo nota quebrado.
– Tengo familia, tengo pareja, un padre en cama esperando una prótesis para que el Ipross se digne a dársela, que tiene que estar fuerte para las operaciones, una vida pública y una vida privada.
- ¿Pensó en qué va a hacer cuando este proceso termine?
– Mi centro de vida, el de mis hijos y el de mi pareja, es Viedma. No puedo cambiarlo. Deberé afrontarlo con la fuerza de los afectos, de los amigos presentes que son muchos, de los que me creen, de tantos que me han mandado mensajes casi sin conocerme pero con quienes circunstancialmente hemos tenido una actuación.
- ¿Qué se cuestiona?
– A veces me cuestiono lo tanto que he ayudado y las intenciones que tuve. Esta historia de ayudar al otro y creer que el poder que otros me otorgan en su imaginario sirve para ayudar desde mi función de juez.
- ¿Se arrepiente de esas actitudes?
– Hoy digo que esto me está costando estos sinsabores, amarguras y algo más que estoy teniendo. Por eso estoy mal, porque creo que no lo merezco.
Un asado es la clave del caso, la clave de la imputación. Sucedió el año pasado, y según el relato del juez fue un martes, en el que un asistido por él mismo, Julio Antueque, llevó a la chacra camino a El Cóndor a menores de edad.
- ¿Por qué le pasó?
– Por ser ingenuo, o confiado. Todo parte de este asado. Cuando yo lo paso a buscar a Julio (Antueque) por el boulevard, me dice "viene alguien más” y yo le digo que no tengo problemas. Eran cuatro o cinco y le cuestioné que yo no había comprado para tantos.
- ¿Y qué pasó en ese asado?
– Fuimos, comimos, estaban las tres pibas. No las conocía desde antes ni las ví nunca más después. Hoy lo veo como un error, con el diario del lunes. Si yo me hubiese enterado que Julio hacía encuentros en mi casa, no se lo hubiese permitido.
- ¿Qué cuestiona del accionar del fiscal Puntel y el juez Igoldi?
– Se ha perdido el rumbo ante la aparición de un nombre como el mío. Una causa que está no sé desde cuándo del año pasado, donde hay hechos mucho más significativos y probados que el que a mí me enrostra, se olvidaron de las niñas y se olvidaron de las otras causas.
- ¿A propósito? ¿Están escondiendo algo?
– Salió lo mío y salieron a buscarme. Si hay algunos otros dentro del poder judicial, no sé. Mejor no sé. Si hay otros poderosos, lo sospecho. Dice una de las chicas en una cámara que hay alguien de saco negro. Hay que averiguar y ver en las fotos quién usa saco negro. De eso se olvidaron.
- Insisto, ¿hay intencionalidad?
– Confío en Puntel que no está ocultando la otra causa, sino que se la olvidaron. La situación fue que tenían a alguien con un nombre muy poderoso y siguieron para otro lado.
- ¿Hay una interna judicial, como se dice?
– No sé si es interna. Yo no tengo cuestiones personales con ninguno. Podemos discrepar. ¿Si alguien tiene problemas conmigo? Capaz, no lo sé. Pareciera.
- Usted recusó a Piccinini en la reunión del Consejo de la Magistratura que determinó su suspensión.
– Tuve datos objetivos para recusar a la doctora Piccinini y el Consejo de la Magistratura tuvo otro criterio.
- ¿Y la política está metida? El hecho ya es un tema de campaña.
– Yo no hago política. Hay quienes quieren hacer política con este hecho.
- Repregunta: ¿Por qué está involucrado en un caso tan grave?
– Estoy involucrado porque apareció mi nombre, por un asado.
- A nadie involucran en semejante denuncia por un asado.
– Discrepo. El año pasado, Julio (Antueque) en el hogar de tránsito donde estaba internado tiene un problema con el hijo de una operadora, que es técnico en el CICs al que Julio va por su adicción. Esta persona dice que Julio Antueque le pegó al hijo, que a Antueque lo protege Bernardi, y dice que van chicas del CIC a verlo a Julio Antueque a lo de Bernardi. Esa es la foja 1 de este expediente. No hay una sola cámara Gesell que me nombre. Una de las chicas que fue relata lo mismo que relatan todos los que fueron.
- ¿Es posible que la Justicia ensucie de esa forma a un denunciado sin pruebas contundentes?
– El fiscal no tiene nada. No hay nada. Sólo una técnica del CIC que dice que yo tengo SIDA por acostarme con nenas. Vamos a ver. Me he hecho análisis, tengo pareja.
- Cuando usted vuelve del asado, ¿Deja a los comensales en la terminal?
– Los distribuí en tres lugares diferentes.
- Una vez más: ¿No hay pruebas? ¿De dónde se agarra el fiscal para imputarlo?
– A Puntel le llega un testimonio que se toma como denuncia que dice que Julio Antueque lleva chicas al campo de Bernardi. Ahí aparece la técnica que dice que Bernardi se acuesta con las menores y tiene SIDA.
- Si fuera el fiscal de esta causa, ¿Cómo hubiera actuado usted?
– Siete años fui fiscal. No hubiera imputado a tres personas.
- ¿Lo conocía a Fabián Peralta, el hombre que se quitó la vida cuando el caso se hizo público?
– A Peralta en mi vida lo vi, no sé de qué se trata. No hay conexión. Fue una cosa malintencionada.
- ¿Qué cosa fue malintencionada?
– Es malintencionado buscar en mis llamadas por teléfono y en mis mensajes de texto qué me escribí y con quién me escribí en esos nueve meses. ¿Por qué no observa las comunicaciones que tuve con los teléfonos de los involucrados solamente? Me están buscando, no es quieren probar algo.
- ¿Cómo es eso? Amplíe, por favor.
– Hay que pedir la prueba que se necesita. El juez necesita saber si yo me vinculé con las niñas supuestamente víctimas y los imputados. Tiene los números de teléfono de las pibas y los imputados, que investigue esas comunicaciones, no otras.
- Si usted no tiene nada que ver, ¿Por qué está tan compungido?
– ¿Qué les parece leer el nombre de una causa como "Bernardi Juan Antonio sobre corrupción”? ¿Por qué no puso "Fiscal Puntel sobre investigación”, como miles de veces lo hicimos? Yo vivo en sociedad. Hace 27 años que estoy en Viedma. Me abollaron, estoy un poco más que abollado. ¿Cómo no voy a estar afectado? Esto afecta a mi familia.
- ¿Sentimientos?
– Paso del odio al interrogante más absoluto y al afecto de mis seres queridos, que es lo que me mantiene.
- ¿Desde el punto de vista técnico, cómo cree que seguirá la causa?
– Esto tiene de movida una nulidad absoluta, por la impresición en la acusación. Uno tiene que saber total y absolutamente de qué se lo acusa. No se lo puede acusar de haber tenido relaciones con una menor bajo una promesa remuneratoria. Le dije al doctor Maza: vamos por la verdad, sin tecnicismos, sólo pedí para proteger a mis amigos que sólo investiguen los mensajes que pude haberme mandado con las pibas, si lo prueban.
- ¿Por qué cree que se demora la indagatoria? ¿Tiene ansiedad porque se produzca?
– La indagatoria es el acto de defensa que tiene el imputado, donde le tienen que decir cuáles son las pruebas, pero no hay nada. Hoy el fiscal habló de "indicios”. ¿Me van a indagar por indicios? Es mucho el daño para indagarme por "indicios”. ¿Me van a indagar por comer un asado? Una de las chicas dijo que yo era un señor muy correcto.
- ¿Qué hizo mal?
– Mi único delito es haber comido un asado con niños y niñas. Dos de ellas madres, a una de las cuales le aconsejé que su hijo tiene derecho a la identidad y debe saber quién es el padre.
- ¿Le da vergüenza salir a la calle?
Absolutamente. Siento que estoy disfrazado de Freddy un martes 13. Muchos amigos ni me hablaron, ni me mandaron mensajes. Gente que la tengo en los afectos, pero no, no me han llamado. No es tiempo de marcar la cancha, pero me duele, estoy dolido. He empezado terapia.
- ¿Cómo evaluó la suspensión por parte del Consejo de la Magistratura?
– Pedí licencia el primer día en compensación de feria. El terapeuta me dijo que no estaba en condiciones de nada. Estoy con certificado médico por tratamiento terapéutico. Si me suspendieron para que no vaya a mi trabajo, es lo que hice desde el primer día.
- ¿Qué correspondía?
– Con sólo un sumario se podría haber arreglado esto, porque ya a trabajar, no iba, por lo tanto, no puedo entorpecer ninguna investigación.
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