Luego de llegar los paleontólogos al domicilio de Sandra Herrera, vecina de dicha localidad, pudieron constatar que efectivamente el material hallado se trataba de un pequeño resto aislado de una costilla de un dinosaurio herbívoro.
Según se pudo establecer, los restos eran materiales rodados que se encontraban a unos 50 a 80 cm de profundidad y no estaban en una roca portadora de fósiles, sino en sedimentos actuales por lo que se descartó la posibilidad de que pudieran aparecer nuevos restos en el sitio.
Cabe destacar que en los alrededores de dicha localidad se han realizado varios hallazgos de fósiles del período Cretácico Superior por lo que es probable que, por razones que se desconocen, el material hubiera llegado ahí y quedado sepultado.
Cuando comenzaron con las tareas de extracción del árbol, el resto fósil llamó la atención de las personas e informaron a los paleontólogos de la UNCo sobre el hallazgo.
Los paleontólogos destacaron que es muy valorable que se hagan este tipo de denuncias sobre hallazgos fósiles a museos o universidades lo cual permite preservar el patrimonio paleontológico y poner en valor la paleontología de la región.