Mientras se espera resolver en las próximas horas cómo se implementará en Neuquén la tarjeta SUBE (que implicará la rescisión del contrato con Monedero-BRT) para el transporte público, el Municipio neuquino no ha tenido todavía ninguna comunicación acerca de la puesta en marcha del tren anunciado por Florencio Randazzo.
El servicio ferroviario para pasajeros entre Cipolletti y Neuquén fue anunciado por el ministro de Transporte de Nación para ser presentado el 30 de junio, y comenzar el servicio un mes después.
A menos de dos meses de la presentación, todavía no se sabe cómo se resolverá el uso de la Estación, y fundamentalmente, el tema de los numerosos pasos a nivel, en los que se necesitará instalar barreras, automáticas o manuales.
Al mismo tiempo, viene la implementación de la tarjeta SUBE, según también anunció Randazzo. En este tema, el Municipio ha avanzado en negociaciones con el gobierno nacional, y se sabe ya que se rescindirá el contrato con Monedero-BRD.
La cuestión no es fácil, porque además hay que determinar cómo se asumen los beneficios que otorga actualmente el servicio de transporte en Neuquén, por ejemplo, para los estudiantes de primaria, secundaria y universitarios.
Se evaluaba imponer por ejemplo un período de transición, que sería de seis meses, en el que convivirían los dos sistemas, el de monedero y SUBE, con dos máquinas lectoras de tarjetas en los colectivos.
Al cabo de ese plazo, quedarían solamente las máquinas lectoras de SUBE.El Municipio tiene que resolver la compra de las máquinas, que cuestan unos 35 mil pesos cada una. El Estado nacional aportaría unos 28 mil pesos por unidad, y el resto tendría que asumirlo la Comuna capitalina.