Boris tiene 58 años, vive con tres de sus cuatro hijos y su esposa, en la ciudad de Neuquén.
Varios ciudadanos lo conocen, ya que hace más de 20 años, se instala en la intersección de Tierra del Fuego y Félix San Martín, a vender "pinitos" aromáticos para los vehículos. Así, mantiene a su familia, recaudando alrededor de 300 pesos por día.
Cuando tenía 16 años debieron amputarle una pierna, pero decidió trabajar cual fuera el obstáculo que debiera sobrepasar. Desde ese momento, empezó a recorrer las calles arriba de su silla de ruedas.
Su esposa, también discapacitada de la cadera, realiza trabajos cuando puede y se queda en casa, cuidando de sus hijos.
A lo largo de los años, Boris mantuvo la calma y la perseverancia, pero ahora se encuentra desesperado. Su silla ya no funciona como antes y pide la solidaridad de la gente y funcionarios políticos para poder comprar una nueva.
Sin embargo, asegura que no debe ser una silla de ruedas "normal", sino una liviana como la que él usa para poder seguir trabajando. Por eso, es necesario hacer un diseño de la misma.
"No quiero que me regalen plata, no quiero dejar de trabajar. Es digno hacerlo. Simplemente necesito que se pongan una mano en el corazón y me ayuden a tener buenas condiciones para poder hacerlo. Soy un hombre de familia, siempre me las arreglé solo... Pero ahora necesito ayuda", comentó al móvil de AM 550 y 24/7 Canal de Noticias.