Esta problemática se convirtió en un fenómeno social, donde el inquilino es el sujeto que queda rehén de diversas situaciones unilaterales impuestas por el mercado y sus exigencias.
El nuevo código civil, que entró en vigencia en agosto pasado, protege en líneas generales al locatario y deja desprotegido al locador.
Ante esta realidad, las organizaciones de inquilinos de todo el país, acompañados por la senadora rionegrina Silvina García Larraburu (FpV), presentaron un proyecto de ley nacional de alquileres, que será tratado mañana en el Congreso nacional.
Este proyecto incluye modificaciones importantes al Código Civil, sobre todo relacionados con plazos mínimos y máximos de contratación, que a su vez modifican otros parámetros de los contratos, como por ejemplo pago de comisiones y formas de hacerlo efectivo, expensas, obligación de contar con seguros, cómo actuar ante casos de robo u otros hechos fortuitos, y la necesaria e indispensable relación que debe tener con el propietario aunque medie un martillero o inmobiliaria
En Neuquén hace algunos años se conformó la Unión de inquilinos, presidido por la Dra. Pamela Gaita. Esta organización surgió por requerimiento de personas que se encontraban desprotegidos ante las exigencias del mercado inmobiliario, y hoy actúan asesorando e interactuando a favor de los inquilinos.
Gaita, entre otros puntos, destacó la necesidad de trabajar en prevención, dado que no existe ningún tipo de control sobre la calidad de los inmuebles que se ofrecen en el mercado sin la intervención de agentes inmobiliarios.